emilio fernández. enviado especial la coruña
Riazor devolvió ayer al Málaga celestial del estreno liguero a la tierra de esta ´Liga de las Estrellas´ en la que sumar tres puntos, o hasta incluso lograr un empate, es toda una odisea. Juegues en casa o fuera. Contra un grande o contra un equipo de los de tu Liga.
El 3-0 ante el Atleti del ´día 1´ de la temporada 09/10 había elevado la moral de la tropa. Parecía que incluso este año se podía ganar hasta en La Coruña, coto privado de caza ya desde el siglo pasado cuando Peiró mandaba en el banquillo de La Rosaleda y Puche se fumaba aquellos puros kilométricos en los palcos de los estadios de media España.
Pues no. Esta vez tampoco. Riazor volvió a ser campo esquivo para los intereses malaguistas. La negra estadística blanquiazul, albiceleste o morada –color que vistió ayer el Málaga– sigue creciendo. Esta vez por culpa de Filipe Luis, un jugador que debería estar en el Barça, pero que Lendoiro no le dejó marchar este verano... para desgracia malaguista.
Perder en La Coruña, por otro lado, tampoco es un drama. Es cierto que había más ilusión que nunca, pero estamos en la mejor Liga del mundo y hay que tenerlo claro. El Málaga de ayer, además, se pareció poco al del estreno liguero. No estuvo nada mal atrás, pero le faltó pegada arriba y empuje e ideas en el centro del campo. En definitiva, que fue una versión menos alegre y más terrenal de lo que se vio hace dos semanas en Martiricos.
La derrota no debe tampoco hundir la moral costasoleña. Ni mucho menos. El equipo volvió a mostrar que tiene muchas ´cosas´ para soñar con otro añito tranquilo en la elite, lejos del infierno del descenso. Sólo pensar en el ´fondo de armario´ que tiene Muñiz para elegir su once debe hacernos ser optimistas cada fin de semana. El Málaga, además, debe tener todavía más recursos cuando vuelva Apoño. Y también con Obinna –ayer dio buenas sensaciones en los 10 minutitos que le dio Muñiz– e incluso Edinho, si es que el portugués logra entrar en la dinámica del grupo.
No es por buscar una excusa. Creo que no es ni necesario. Pero la verdad es que este Deportivo tiene una ventaja, al menos en estas primeras semanas de Liga, sobre los otros. Y es que Lotina puso ayer sobre el césped de Riazor a 10 jugadores que la pasada campaña ya vestían la blanquiazul. Sólo el brasileño Juca era novedad. Y eso se nota.
No tuvo mucha historia la primera parte. Muñiz dispuso sus peones igual que contra el Atlético. Weligton por Stepanov fue la única variación. El Dépor buscó las bandas, pero casi nunca pudo entrar por el centro ni con Juca ni con el malagueño Juan Rodríguez. Eso sí, cada vez que Valerón tenía el balón en los pies parecía que podía pasar algo.
El Málaga no se prodigó mucho. Duda lo intentó con un disparo que pasó junto a la cepa del poste derecho de Aranzubía. Valdo se encontró después un balón dentro del área que no supo aprovechar. Y para de contar.
Oportunidades. El Dépor sí estuvo más cerca. Laure y Pablo Álvarez dieron la lata por su banda. Guardado también mostró su calidad en un par de internadas por la izquierda. En una de ellas, el mexicano puso un balón medido que Pablo Álvarez remató casi en el área pequeña. El infrautilizado en La Coruña Munúa respondió con un paradón que evitó un 1-0 que ya se cantaba en las gradas. Era sólo el minuto 17. El uruguayo volvió a estar listo cinco minutos después para salir a tapar un pase en profundidad a Riki, que se quedaba solo.
El último cuarto de hora del primer acto no tuvo ´ni chicha ni limoná´. Mucho centrocampismo, poca profundidad y broncas constantes de la grada de Riazor a Turienzo por supuestas faltas no pitadas a favor de los deportivistas.
Muñiz varió su ´libreto´ a los siete minutos de la reanudación. Forestieri dejó paso en el once a Benachour. Menos llegada arriba, pero más contención e ideas para la zona ancha. Lotina buscó en el ex malaguista Adrián otra baza ofensiva. El partido estaba para cualquier cosa. El Dépor dominaba, pero sin especial peligro para Munúa.
Lotina apostó por todo lo que tenía para evitar el empate. Lassad y Mista entraron en el partido. No tenía más pólvora. Aunque tuvo que ser Filipe Luis, ese jugador por el que suspiró Guardiola todo el verano, el que acabó con la resistencia de los de Muñiz. El brasileño pegó un zapatazo desde fuera del área que se coló por la escuadra de la portería de Munúa. El 1-0, a diez minutos del final del partido, fue el anuncio de que este año tampoco iba a poder ser.
Muñiz metió a Obinna –estaba previsto antes del gol–. El nigeriano se pegó un par de carreras en las que demostró su clase. En diez minutos se fue dos veces de Laure. Tuvo una para empatar y le dio un pase de gol a Baha, que no pudo superar a Aranzubía. Fue la última.
"Fue un partido igualado y decidido en una genialidad"
Los lamentos tras la derrota de ayer ante el Deportivo de La Coruña se mezclaban con los halagos por el magnífico gol del brasileño Filipe Luis. Con esa mentalidad acudió Juan Ramón López Muñiz a la rueda de prensa tras el encuentro de Riazor, donde la maldición aún continúa.
El técnico mostró su disgusto por el resultado, pero resaltó la gran igualdad sobre el césped que quedó desnivelada con "una genialidad". "Fue un partido muy igualado. Cualquiera de los dos podían ganar. Estaba claro que en la segunda parte se iban a abrir los dos equipos. Fue una genialidad de un jugador que marcó un gol que será uno de los tantos de la temporada", argumentó.
"¿Las marcas? No se puede reprochar nada. El partido estaba muy igualado. El empate hubiera sido lo más justo. Pero lo desniveló una genialidad", repitió el ´míster´ del Málaga.
Muñiz siempre pensó que el partido acabaría en empate. "Me marcho con la sensación de que el equipo hizo de todo para ganar. Los dos equipos estábamos muy igualados. Era el típico partido que acaba 0-0. El equipo hizo de todo para ganar y para llevarse los puntos. Lo hizo todo para contrarrestar a un equipo bueno, rápido y con calidad. Nos podíamos haber llevado la victoria como haber empatado o ganado", dijo.
Muñiz comentó de nuevo el tanto del deportivista Filipe. "Lamentamos que Filipe no se fuera al Barcelona, hizo un gran gol. Es muy raro que salgan esos golpeos. Pero puede pasar, porque el jugador tiene esa virtud".
Por último, el técnico valoró el nivel mostrado por Obinna en su primer intervención como jugador del Málaga. "Entró para dar velocidad y ayudó al equipo. En pocos minutos lo hizo bien", finalizó.
Por su pate, Miguel Ángel Lotina, entrenador del Deportivo, reconoció tras el encuentro que desde el banquillo le pidió al brasileño Filipe Luis que centrara el balón en vez de disparar a puerta, y el hecho de que no le hiciera caso permitió anotar el único tanto del encuentro contra el Málaga en el estadio de Riazor.
"Menos mal que Filipe no me ha hecho caso porque yo le decía: ´centra, centra´. Ha sido un golazo bonito", comentó el preparador del conjunto coruñés en su comparecencia ante los medios de comunicación.
El técnico deportivista reconoció que a su equipo le tocó sufrir en los minutos finales para lograr los tres primeros puntos de la temporada tras la derrota ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu. "Sufrimos. Curiosamente más cuando nos pusimos con 1-0. Hemos dado varias ocasiones que no teníamos que haber concedido. Nos ha faltado parar el partido, estar más ordenados", dijo.