Víctor Martín. Málaga
En el fútbol, hay veces que la suerte de un equipo está escrita. Y que nadie trate de cambiarla porque no podrá. Pues algo parecido le pasó al Málaga. Hoy no vale el cuento del conservadurismo de Muñiz. Es raro que un equipo de los denominados pequeños juegue con un 4-3-3. Y él lo hizo.
Simplemente, no estaba escrito. No lo estaba en La Coruña, cuando se nos fue un empate amarrado, y tampoco en La Rosaleda. El Málaga jugó bien, dominó, atacó como nunca en lo poco que llevamos de Liga. Como la semana pasada, el equipo dio la cara. Y se la partieron.
Las cosas como son, el planteamiento de Muñiz fue ambicioso. Con dos delanteros puros, Duda de lateral, Benachour en el centro del campo y Luque por la izquierda. El Racing, a verlas venir. Muy ordenado en su zona y sin grandes alardes arriba.
La cosa es que el Málaga pudo adelantarse varias veces, pero con el paso de los minutos, los cántabros fueron adelantando sus líneas. Como si fuera una guerra de trincheras, cuando los soldados van avanzando ante el fuego enemigo. Pues igual. Metro a metro, el Racing se plantó en el campo y las internadas locales se hacían cada vez menos frecuentes.
Y eso que atrás, las cosas estaban seguras. El invento de Weligton y Gámez como centrales ha pasado a ser una realidad este año, y Manolo cumplió bastante bien, además de incorporarse al ataque con frecuencia.
Pero, a veces, puede pasar que el central en cuestión esté algo despistado, un delantero que pasaba por allí meta el balón al hueco y algún interior derecho de turno la empuje a gol. Los protagonistas; en el papel de central, Weligton. Como delantero peligroso que finge andar con aire casual para aprovechar el fallo, Geijo. Y, por último, Arana, que sumó el primer tanto racinguista. Gol psicológico, en el minuto 37.
Poco antes, Baha falló una en el área chica. Cuando uno está negado, es que no hay manera. Así, sin merecerlo, el Málaga llegó al descanso por debajo en el marcador.
Muñiz se jugó el físico en la segunda mitad. Entró Apoño, que probablemente en cuestión de un par de partidos será el káiser que necesita el equipo, y salió Benachour. Poco después, el 'Topa'. Y, por último, Edinho.
Sin embargo, el que puso la igualada en el marcador fue uno de los de siempre. Un viejo rockero. Duda. El portugués, con esa zurda que Dios le ha dado, miró a puerta en una falta. Puso el ojo, soltó el látigo y gol. Pero no un gol cualquiera, oigan. Un auténtico zapatazo que demostró que Toño mira casi tan bien como tira el luso.
Pero la alegría dura poco en casa del pobre. Y esta vez, el Málaga fue el perjudicado. Tras una falta de Gámez sobre Serrano, cuando los albicelestes estaban presionando arriba, con el fuengiroleño y Manolo ya como carrileros, Lacen la puso al área y Morris remató solo. Pero solo, solo. Nada pudo hacer Munúa. Fue el fin.
Ya con más nervios que otra cosa, el Málaga lo seguía intentando. Incluso hubo tiempo para una jugada final en el 93' en la que hubo por lo menos siete manos, cuatro tiros y unos doscientos despejes. Fue inútil. Los puntos se fueron a Santander.
FICHA TÉCNICA
Málaga CF: Munúa; Manolo, Weligton, Gámez, Duda; Luque (Edinho, 65'), Valdo (Forestieri, 53'), Benachour (Apoño, 46'), Juanito; Baha y Obinna.
Racing: Toño; Pinillos, Morris, Henrique, Sepsi; Arana (Luis García, 78'), Diop, Lacen, Serrano (Moratón, 84'); Geijo (Xisco, 68') y Munitis.
Goles: 0-1, Arana (36'). 1-1, Duda (71'). 1-2, Morris (80').
Árbitro: González González (Castellano Leonés). Mostró tarjeta amarilla a los jugadores del Málaga Benachour (22') y Juanito (42'), y a los futbolistas del Racing Morris (13'), Diop (38'), Lacen (58'), Xisco (87') y Munitis (88').
Incidencias: Partido correspondiente a la tercera jornada de Liga de Primera División disputado en el estadio de La Rosaleda de Málaga ante unos 25.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por el reciente fallecimiento de Nicolás Aráez, ex jugador del club blanquiazul.