VÍCTOR MARTÍN
Esto empieza a aburrir. Uno ya no sabe qué contar. El Málaga juega mejor, ataca, tira a puerta, tiene oportunidades, pero pierde. Incluso marca goles, pero pierde. Suele llevar el peso de los partidos y muestra una actitud decidida a conseguir siempre la victoria, pero pierde.
No hay mucho más que decir. El equipo de Muñiz fue a Cornellá con la intención de ganar, y lo demostró desde el primer momento. Tiró hasta once veces entre los tres palos defendidos por Kameni. Y sin embargo, como casi siempre suele suceder, en los últimos diez minutos se vino abajo.
El comienzo fue intenso, ambos conjuntos se lanzaron al ataque y durante los primeros minutos se vio fútbol. Justo antes de llegar a una fase desconcierto total y absoluto de los 22 hombres que había sobre el césped. Despejes, pases imposibles que se iban fuera de banda y poco peligro, por no decir ninguno. Sin embargo, de un chispazo nació el gol del Málaga.
Fue Fernando, el hombre que volvió a la titularidad después de casi un año sin conocerla. El malagueño hizo amago de disparar y, a la segunda, tiró directo a la pierna de Forlín, sabedor de que el esférico acabaría en la red. Efectivamente, el central despistó a Kameni y el primer tanto del Málaga subió al marcador.
Nunca en este año -salvo el día del Atleti- el Málaga tuvo tanto control de un partido como en Cornellá. Después del tanto, el Espanyol desapareció del mapa y los albicelestes -de morado para la ocasión- tuvieron un primer tiempo la mar de tranquilo. Verdú ni siquiera rascó bola. Se movía de un lado a otro, se ofrecía, pero detrás tenía a Xavi Torres y Juanito como dos perros de presa. Sin el catalán, el Espanyol está cojo. De ahí que no fueran capaces de nada antes del descanso.
¿Y cómo empezó el segundo tiempo? Eléctrico. Frenético. Con una ocasión de Fernando y Obinna que desbarató Kameni y la consiguiente respuesta de los catalanes a la contra.
Lo malo es que, con tanta carrera, el Málaga perdió el sitio en el campo y los locales se vinieron arriba. Hasta el punto de que, otra vez, un hombre remató solito en el área un centro lejano. Su nombre, Ben Sahar. El israelí entró en el área y metió la cabeza. Gol, por supuesto.
Empezaba un nuevo partido, de 34 minutos. Edinho y Benachour entraron para dar más pegada en ataque al cuadro costasoleño. El Málaga volvía a ser mejor y casi se intuía el 1-2. Incluso se rozó con un pase de Obinna que no encontró rematador tras pasearse por el área. Y de ahí a una contra del Espanyol que culminó Iván Alonso con un tiro durísimo y raso. 2-1. A partir de ahí, todo el trabajo del Málaga se derrumbó como un castillo de naipes.
Volvieron los nervios, los balonazos, las carreras sin sentido y todo lo que conlleva ir perdiendo con el cronómetro encima. Tic-tac, tic-tac. El Málaga lo siguió intentando, ahora con Forestieri, pero no hubo manera de encontrar el tanto del empate. Otra vez.
Buen juego, buena imagen, equipo bien plantado, pero un gol menos. Y según Michel, gana el que meta uno más que el rival. Tocó perder de nuevo, pero la actitud sigue siendo buena. El sábado viene el Barça y no se espera una victoria aunque tampoco se descarte. A partir de la visita de los de 'Pep', el Málaga deberá hacer borrón y cuenta nueva para buscar, por fin, una dinámica positiva.
FICHA TÉCNICA
RCD Espanyol: Kameni; Chica, Pareja, Forlín, David García; Moisés Hurtado, Verdú; Coro, Luis García (Iván Alonso, 53'), Ben Sahar (Nakamura, 63'); y Callejón (Roncaglia, 87').
Málaga CF: Munúa; Jesús Gámez, Cuadrado, Weligton, Mitiliga; Torres (Benachour, 76'), Juanito (Forestieri, 83'); Fernando (Edinho, 61'), Obinna, Duda; y Baha.
Goles: 0-1, m.29: Fernando; 1-1, m.55: Ben Sahar; 2-1 m.81: Iván Alonso.
Árbitro: Sr.Ayza Gámez (Colegio Valenciano). Amonestó a Juanito (47'), Pareja (72'), Munúa (72'), Duda (80'), Iván Alonso (83') y Edinho (90+2').
Incidencias: partido correspondiente a la cuarta jornada de Liga disputado en el estadio RCDE Cornellà-El Prat ante 25.130 espectadores.