MIGUEL GÁMEZ. BARCELONA, ENVIADO ESPECIAL
El Málaga sufre mucho tanto a balón parado como en errores de concentración, Mtiliga no ofrece seguridad defensiva, la pareja de mediocentros Xavi Torres-Juanito es muy defensiva, el tándem ofensivo Obinna-Baha muestra falta de compenetración arriba, Fernando juega en una posición que no es la suya...
Pese a todo ello, el conjunto albiceleste –ayer, de morado– ofreció una magnífica versión de lo que puede dar esta temporada en la primera parte, con una presión asfixiante hacia el contrario, partiendo del ataque africano y concluyendo en un Jesús Gámez que regresó a su puesto natural de lateral derecho, al igual que Duda al de extremo zurdo. Sentido común, aunque o Mtiliga mejora con creces, o falta una solución para el lateral izquierdo que está en la cantera: Manu. El danés era una de las cuatro novedades en el once junto a Cuadrado, Fernando y Xavi Torres.
Curiosamente, el 0-1 llegó gracias a un remate de uno de los dos jugadores que ayer estrenaban titularidad y que no habían disputado un solo minuto de juego, Fernando –el otro fue Ibán Cuadrado–. El rebote tras tiro del malagueño se coló en la portería de Cornellá de Llobregat; y es que la otra meta se encuentra El Prat, siendo el único campo de Primera en el que cada una está en un término municipal distinto.
El césped del campo del RCD Espanyol era una auténtica alfombra en un flamante estadio, no parcheado como La Rosaleda. El equipo de Juan Ramón Muñiz parecía tenerlo todo a favor para recuperarse del palo de los dos envites más recientes.
Defensa adelantada, presión en todas las líneas, velocidad arriba, Lástima que un nuevo error puntual, por fallo de marcaje de Mtiliga a Coro, al que regaló diez metros, facilitara el empate de Ben Sahar, que le ganó la partida de cabeza a Cuadrado. El propio Fernando remató al larguero tras la reanudación, después de un centro de Baha. Fue la última bala en la recámara malaguista.
A partir de entonces, el cuadro malacitano se borró del mapa.
Descanso para Fernando y media hora de oportunidad para Edinho, que jugó en punta, con lo que Baha pasó a ser su escudero y Obinna fue volcado a la banda derecha. Fernando Sanz, Luis Yáñez y Paco Martín Aguilar, en el palco, sufrían.
Desde ese momento, los espanyolistas, que acababan de enterarse vía móvil en el vestuario del nacimiento de Martina, la hija póstuma del malogrado capitán, Dani Jarque, se empeñaron en la remontada para dedicarles el triunfo. Verdú volvió loca a la medular del Málaga, que ya no sabía si estaba en Cornellá o a punto de coger el avión en El Prat. El conjunto de Muñiz perdió la brújula en el campo, que quiso encontrar al meter al tunecino Benachour.
El Espanyol no hallaba huecos arriba, pero se hizo el dueño absoluto del balón. Muñiz se tocaba la mejilla derecha; Mauricio Pochettino, la coronilla. La entrada de Iván Alonso y Nakamura fue determinante. Gran acción del japonés, con pase al uruguayo, que de zurdazo impresionante batió a Munúa ante la pasividad de Weligton. Mirada al cielo. El central brasileño se convirtió, a la desesperada, en un ´nueve´ más aparte de Edinho. Forestieri, que entró, se situó por la izquierda, y Baha por la derecha. Obinna, más atrás, para apoyar a Benachour. Recursos de urgencia. Derrota justa. Triunfo local por Jarque.