emilio fernández. Málaga
El Unicaja cedió ayer su trono autonómico al Cajasol en una Liga Andaluza en la que el equipo verde no supo ganar ni al Granada, el viernes, ni a los de Sevilla, en la matinal dominical. Ya se sabe que la pretemporada está para jugar y crecer y no tanto para ganar, pero las comparaciones son odiosas y en este caso algo preocupantes. Porque si el verano pasado el Unicaja llegó a la Liga con un inmaculado ocho de ocho durante la preparación, a día de hoy el balance de esta pretemporada es de dos victorias y cuatro derrotas, tras seis partidos.
Y eso que la propuesta ´baloncestera´ de Aíto para el Unicaja 2009/2010 no tiene mala pinta. El lema es correr, defender, correr, defender y volver a correr. Una apuesta, por otro lado, ya utilizada la temporada pasada… siempre que hubo opción. A los verdes les sobran 15 de los 24 segundos de cada posesión. Y ese tipo de juego eléctrico, de allá para acá, siempre que no se caiga en el ´correcalles´, lo agradece la grada.
El problema será, sin embargo, cuando haya que jugar en el cinco contra cinco. Ahí, o entran los triples de Dean, Cook, Jeter y compañía o tocará sufrir… Ojalá me equivoque, pero parece necesario buscar un equilibrio dentro-fuera o este nuevo Unicaja tendrá problemas ante los grandes de la ACB y en cada partido intersemanal de la Euroliga.
Tampoco es hoy el día, de todas maneras, para sacar demasiadas conclusiones. Ayer no jugaron ni Archibald ni Berni. Printezis lleva cuatro entrenamientos mal contados, Jiménez arrastra problemas físicos, Jeter es otro recién llegado… Pero sí que hay algunos síntomas que invitan al optimismo y otros que apuntan muchas más dudas. Lo normal.
A dos semanas para que arranque la Liga con un Unicaja-Fuenlabrada en el Carpena, el equipo mostró ayer que tiene la defensa bastante bien trabajada. Los verdes sudaron la gota gorda cada vez que el Cajasol encaró la zona. Hubo cambios constantes en el hombre a hombre, vigilancia máxima a todas las líneas de pase y presión asfixiante en cada saque de fondo del rival. Nada que objetar en ese apartado.
Otra cosa es lo del ataque. Ahí todavía falta mucho. Sobre todo en el juego posicional y en la aportación de la línea exterior. Sólo un dato, 30 de los 36 puntos anotados por el Unicaja en los dos primeros cuartos los hizo el juego interior. Un triple de Dean, una canastita de dos de Welsch y un tiro libre de Jeter fueron el paupérrimo balance ofensivo que se apartó del guión marcado en ataque por los pívots verdes.
Caras nuevas. ¿Los nuevos? Pues de todo. El mejor, sin duda, fue Freeland. El pívot británico debe convertirse en la referencia interior del Unicaja. Tiene buena mano, juega de espaldas y de cara y, lo más importante, su margen de mejora parece infinito.
Printezis tiene buena pinta. Ve aro con facilidad, puede lanzar de cinco y seis metros y ayuda atrás y en el rebote.
Taquan Dean parece una de las incógnitas a despejar. El americano estuvo mal ayer en el primer cuarto, pero cuando se entonó demostró su fama de tirador. Está llamado a ser el ´abrelatas´ de la defensa rival. Si Dean funciona, la temporada será más fácil.
Pooh Jeter estuvo algo apocopado. Sólo anotó desde el tiro libre y no se pareció en nada al base anotador del Vive Menorca. Su rapidez será interesante para el esquema ´corre-corre´ que quiere Aíto.
Guille Rubio es un ´currante´. Sus números seguro que no serán espectaculares en casi ningún partido de la temporada, pero va a aportar mucho trabajo sucio bajo los aros, mucho rebote y ganas. No se le podrá pedir mucho más.
El que estuvo peor fue Saúl Blanco. Fue la sombra de lo que habíamos visto en él toda la temporada pasada en Fuenlabrada. Parece algo perdido en su nuevo rol, aunque hay un par de semanas por delante para que todo eso mejore.
Mención especial para el niño Lima, reclutado por la lesión de Archibald. Hizo un partidazo y demostró que se puede tirar de él si algún día las lesiones –como la de ahora del escocés– lo demandan. Una bocanada de aire fresco, además del ya más conocido Rafa Freire, que ayer tampoco estuvo, por cierto, nada brillante.
Estamos ante un año duro. Y la afición debe asumirlo. Los tiempos de los Garbajosa, Marcus Brown, Cabezas, Herrmann, Santiago, Haislip o Ndong son ya historia. Iniciamos una nueva era, con gente más joven, con menos pedigrí, pero con más futuro. Veremos.