Ginés Muñoz / efe. Barcelona
Había marcado en las dos Supercopas: la de España y la de Europa. También en la ´Champions´. Pero Pedro Rodríguez –Pedrito antes, ahora don Pedro– esperó el momento más oportuno para estrenarse en la Liga. Un golazo del canario ante el Almería (1-0) permitió al Barcelona acostarse líder en solitario tras superar un partido áspero en el que sólo pudo desplegar su juego durante algunas fases de la primera mitad, aunque el rival no disparase ni un sola vez entre los tres palos de la meta defendida por Valdés.
El equipo andaluz asumió su inferioridad sin complejos. Hugo Sánchez colocó a Chico, un central, junto a Ortiz, y ambos se convirtieron en la sombra de Xavi e Iniesta: toda una declaración de intenciones. El Almería apostó por desactivar así el principal caudal de juego ofensivo barcelonista, pero a costa de renunciar a cualquier posibilidad creativa en su centro del campo.
Porfiándolo todo a la velocidad de Crusat en una contra o a que Uche cazara un balón colgado en el área, el equipo almeriense sobrevivió gracias a ese otro fútbol, en el que las interrupciones constantes de juego y las innecesarias pérdidas de tiempo favorecen siempre al que menos propone.
Al Barça se le atragantó ese planteamiento desde el principio, hasta que Xavi decidió que si no podía crear juego era mejor culminarlo llegando desde atrás. Messi asumió los galones para ofrecerse en la mediapunta, Ibrahimovic se dejó caer a la banda para descongestionar el centro y Márquez fue el encargado de sacar el balón desde atrás para habilitar a los de arriba con desplazamientos largos.
Tuvo que ser Pedro el que abriera la lata a la media hora de juego. El canterano agarró una balón cedido por Maxwell en la corona del área, se dio media vuelta y armó un derechazo que se coló como una obús por toda la escuadra.
El 1-0 no alteró lo más mínimo al Almería, que desde el primer minuto perdió de vista la portería defendida por Valdés y no parecía tener intención de adelantar sus líneas en busca del empate, incluso después de la reanudación.
Los de Hugo Sánchez, lejos de acusar el haber estado corriendo durante tanto tiempo detrás del balón, parecieron encontrarse más cómodos sin él con el paso de los minutos. Fue el Barça el que empezó a dar síntomas de relajación o tal vez de cansancio a la hora de juego.
La entrada de Piatti y Nieto revitalizó el ataque del Almería y Guardiola apostó por los musculosos Keita y Touré Yaya para que empujaran a sus compañeros desde el centro del campo. Con ellos, el conjunto azulgrana dejó de sufrir. Ibrahimovic a punto estuvo de sentenciar el encuentro.
En la última jugada del partido, Uche tuvo la única ocasión del Almería en todo el encuentro, pero su disparo, con la zurda y con poco ángulo, salió muy desviado.