josé criado. Málaga
Domingo 11 de octubre a las 12.30 horas de la mañana. Arranca la temporada baloncestística tras cuatro meses de vacaciones. Los comienzos siempre son ilusionantes y cargados de nervios. Ayer no fue menos. El Unicaja se estrenó en la competición ante su público y la afición verde volvió a vibrar... y a sufrir. Parece que ése será el estado más repetido a lo largo de la temporada.
Pero el primer día de ´clase´ siempre da para mucho. Pese a las dudas generadas en pretemporada, el Carpena nunca falla. Ayer casi lleno, como en las mejores citas. Pero con mucho escepticismo en los ´corrillos´ de aficionados. "Este año vamos a aprender a sufrir". Ésa fue la frase más escuchada entre bambalinas. Los domingos por la mañana, a partir de ahora, ya no volverán a ser lo mismo.
Antes de echar el balón al aire, la afición agradeció el bonito gesto del club con sus abonados. 10.000 camisetas para 10.000 cajistas. Ésa fue la iniciativa del departamento de márketing del Unicaja, que le devolvió a la afición todo el apoyo con una magnífica camiseta verde de la marca Hummel, la misma que viste al equipo.
Fue un bonito guiño del club hacia sus abonados. Una demostración de que pese a que se aventuran tiempos difíciles, la relación entre entidad y afición debe de persistir tan intacta como hasta ahora. Los cajistas lo agradecieron y muchos de ellos no tardaron en enfundarse la nueva casaca verde ya en sus localidades.
Quedó una magnífica ´estampa´ con medio Carpena teñido de verde. Era como en las grandes citas, sólo que en esta ocasión el objetivo era únicamente el de unir fuerzas.
Calentando motores. Ya durante el partido, la afición comenzó algo fría y titubeante. El arranque del Fuenlabrada frenó el ímpetu local. No fue hasta después del descanso cuando el Carpena, de verdad, volvió de vacaciones. La afición empezó a apretar y los de Aíto se vinieron arriba. Con el marcador igualado, el palacio malagueño era una caldera. Cada jugada se vivía como la última, pero la fortuna y Cook, esta vez no acompañaron. Al final, el aficionado mostró su descontento con algunos pitidos.
El público cajista se despidió con mal sabor de boca, y eso que el Carpena estrenaba ayer servicio nuevo de restauración al más puro estilo americano. Pizzas, refrescos, palomitas... no faltó ningún detalle para los más golosos.
Incluso los padres de familia pudieron vivir una jornada más distendida en la mañana dominical. Ayer también comenzó a funcionar el servicio de la guardería ´5 Chupetes´, que está a sólo 200 metros del pabellón. Por tan sólo siete euros, los más ´peques´ de la casa pueden descansar alejados de bocinas, pitidos y también, como ayer se pudo ver, del mal juego del Unicaja.