FRAN EXTREMERA. Vélez Málaga
El Atlético Malagueño ha iniciado bien la temporada, pese al importante cambio experimentado, con un proyecto de futuro que incluye muchas caras nuevas y bajas también significativas por la incorporación de varios canteranos al primer equipo. Pero el Vélez se encargó ayer de bajar de la nube a un filial novato, carente de anticipación y muy romo en ataque. Todo lo contrario que un cuadro axárquico que dominó todas las facetas del juego y tuvo calma para atar los tres puntos cuando el encuentro ya iba a terminar.
El derbi sobre el Vivar Téllez se caracterizó esta vez por la escasez de ocasiones claras. Los dos conjuntos optaron por planteamientos muy defensivos sobre las pizarras. Los visitantes, por ejemplo, acumulaban hasta cinco defensas con el marcaje al hombre sobre el capitán veleño Palomo. Y los locales tampoco abusaban de las bandas, por lo que predominó el centrocampismo hasta el tiempo de descanso.
La primera parte en cualquier caso ya tuvo un primer remate a gol con mucho peligro, construido además por dos ex jugadores malaguistas. En los últimos instantes de juego, una falta lateral bien ejecutada por Julio permitió al central local Bravo rematar sin oposición. El cabezazo terminó con el balón contra el larguero cuando la grada ya cantaba el gol.
En las filas visitantes destacaban Pedrito y Portillo en la medular, mientras que Iván defendía sus galones de capitán en el centro de la zaga. La maquinaria del Atlético Malagueño no parecía muy engrasada en la mañana dominical, aunque lograba cerrar bien los espacios a los rápidos artilleros adiestrados desde el banquillo por Amador.
Y así se reanudó el choque tras el paso obligado por vestuarios. El Vélez se sentía muy cómodo y sin prisa pero sin pausa empezó a tomar descaro frente al guardameta Fran. Lo intentó primero Julio, con un remate cruzado con mucha intención, y luego se encontró su compañero Fran con un remate aún más peligroso. Le ganó la espalda a la zaga blanquiazul, ayer de morado y verde, y delante del portero visitante remató donde menos daño podía hacer, justo al centro.
Era cuestión de minutos. Este Vélez ha consolidado un bloque rocoso y con una pegada terrible en las postrimerías, cuando más daño se le hace al rival, cuando ya nada más que queda para reaccionar el inevitable camino al vestuario. A falta de seis minutos llegó el delirio para esa afición que se ha propuesto este mismo verano salvar a su histórico club de la desaparición. Fran tomó la directa por la banda derecha y conectó con temple para que Javi López sólo tuviese que empujarla.
Los locales desde ahí llevaron el juego a su terreno. Controlaron el balón y hasta se recrearon en el descuento. El premio a un combativo Fran vino ahí. Fue suyo el segundo tanto, fácil, en boca de gol. Y ahora, a recibir al Motril.