EFE
El duelo que están protagonizando Jorge Lorenzo y Valentino Rossi adquirirá este fin de semana tintes espectaculares con la llegada de uno de los circuitos claves del campeonato y con el incomparable paisaje del Estrecho de Bass en el horizonte.
Nunca habrían imaginado los responsables de Yamaha que los dos principales aspirantes a la victoria en el campeonato del mundo de MotoGP iban a ser sus propios pilotos y esa extraña circunstancia está procurando a más de uno no pocos quebraderos de cabeza, pero seguro que aún con todo más de uno en la marca de Iwata se frota las manos ante tal rivalidad.
Es obvio que la calidad y garantías de Valentino Rossi queda fuera de toda duda, mientras que el paso de Jorge Lorenzo de los neumáticos Michelin del pasado año a los Bridgestone de la presente campaña nadie esperaba que fuese a ser tan efectivo y eficaz y, según han pasado los grandes premios, la situación para el de Mallorca no ha hecho sino mejorar.
Lo cierto es que al bello circuito del sur de Melbourne Rossi y Lorenzo llegan separados por escasamente 18 puntos, lo que prácticamente significa nada cuando hay para repartir otros 75 puntos. Las estadísticas, en tanto, se decantan claramente por el ocho veces campeón del mundo, que en sus últimas doce visitas al circuito de Phillip Island sólo se ha quedado fuera del podio en una ocasión.
Por su parte Casey Stoner, que corre en casa, recuperó con bastante buena nota el "tono" de la competición en el pasado gran premio de Portugal, tras su baja por casi dos meses, con una excelente segunda plaza tras Lorenzo, lo que permite pensar en una recuperación casi total.
Además de Stoner, en Australia, junto a éste y Rossi y Lorenzo debe estar Daniel Pedrosa y su Honda RC 212 V, quien en Estoril demostró estar recuperado de su caída de Indianápolis al firmar la cuarta plaza de carrera.
Simón, a por el título
Phillip Island podría presenciar además, la coronación del primer campeón del mundo del Mundial este año, que sería Julián Simón. El piloto toledano aspira en Australia a proclamarse matemáticamente ganador del Mundial de 125 c.c., para lo que sólo necesita mantener la ventaja con la que llega el británico Bradley Smith.
Simón cuenta con 50,5 puntos de ventaja sobre su propio compañero de escudería, Bradley Smith (Aprilia), y si bien en Portugal tuvo una oportunidad de oro para lograr su primer título mundial falló en el primer intento.
Las cosas pueden resultar más fáciles para el piloto de Viallacañas, que debe ejercer un férreo control exclusivamente sobre el británico para ser campeón del mundo, aunque mirando por el "rabillo del ojo" a su compatriota Nicolás Terol (Aprilia), que no lo tiene fácil pero, todavía, no es imposible.
Los protagonistas, como hasta ahora, deben ser más o menos los mismos, por lo que además de los ya citados puede tener una nueva gran oportunidad de seguir sumando victorias el piloto de la Derbi Bainet, Pol Espargaró, quien de no ser por el altercado en Misano Adriático con el italiano Andrea Iannone bien podría llegar tres triunfos consecutivos.
Bautista y Barberá, contra Aoyama
En 250 c.c., La situación de Álvaro Bautista (Aprilia), tras su error en Portugal, le ha colocado en una situación más delicada frente al japonés Hiroshi Aoyama (Honda), firme al mando de la clasificación del cuarto de litro y que hasta la fecha ha cometido muy pocos errores, por no decir ninguno, ya que sigue siendo el único piloto que ha sumado puntos en todas las carreras junto a Héctor Barberá (Aprilia).
Desde el primero, Hiroshi Aoyama, hasta el cuarto, Héctor Barberá, cualquiera de ellos tiene opciones al título, si bien el único que depende de sí mismo es el piloto nipón, que tiene claro que le vale con acabar en el podio todas las carreras para proclamarse campeón del mundo, por muy difícil que se lo quieran poner Bautista, Barberá o el italiano Marco Simoncelli.