Corren malos tiempos para el Unicaja. El club ha cambiado su discurso para este año. Aíto García Reneses ha apostado por la juventud. Y la bisoñez, por el momento, está enfrentada con los buenos resultados. La entidad financiera sigue apostando fuerte por el baloncesto, aunque el club ha tenido que reducir mínimamente su presupuesto por la caída de ingresos de los patrocinadores menores. En esta tesitura, con el tercer mayor presupuesto de toda la Liga ACB, el Unicaja se encuentra en el pozo de la clasificación, igualado con el recién ascendido Xacobeo Blu:sens y el Cajasol. El equipo ha comenzado con el pie izquierdo la temporada. Las tardías incorporaciones de los internacionales, las lesiones o la lentitud con la que la plantilla está adquiriendo los sistemas y exigencias del técnico han provocado que los verdes no hayan ganado aún ni un solo encuentro. Es cierto que el Unicaja no está en zona de descenso, pero se ha situado a una sola posición. Y con su plantilla y su presupuesto eso es algo que ni los más pesimistas pensaban. Este Unicaja ha igualado el peor debut del club en los últimos 12 años. Con Javier Imbroda en el banquillo (1997/98), los verdes cayeron en sus tres primero choques e incluso alargaron su mala racha a un cuarto enfrentamiento. Desde entonces, jamás el Unicaja había cedido sus tres primeros duelos de la temporada.
El proyecto para este curso necesita aún paciencia y mucha tranquilidad. Es un equipo muy joven, con muchas incorporaciones, sin un jugador franquicia y con escaso talento ofensivo. Con trabajo y tiempo, el Unicaja será un rival muy duro, correoso y complicado de ganar. Ya contra el Real Madrid, en el último partido, su presión a toda pista surtió efecto en algunas acciones puntuales. Se vio alegría en defensa y una tremenda disposición a rebotear y correr, para poder así contragolpear.
La velocidad será el principal arma del Unicaja. Por ahora, el motor está gripado. Ha firmado una horrible pretemporada, con sólo dos victorias y cinco derrotas, y ha arrancado la Liga con tres tropiezos. En cada partido, eso sí, ha demostrado que va a más. Y eso es un motivo para la esperanza.
Mañana, en el debut de la Euroliga en Belgrado, y el fin de semana, en San Sebastián en la ACB, podrá confirmar que han vuelto las buenas vibraciones.