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emilio fernández. enviado especial Belgrado (Serbia)
Se acabó la mala racha. Y quizás en el sitio más inesperado. El Unicaja logró anoche el primer triunfo de la temporada en la mítica Sala Pionir del Partizán de Belgrado, en el estreno de la Euroliga. Si el 0-3 de la ACB es una losa difícil de soportar según pasan los partidos, el arranque europeo de ayer fue triunfal. No tanto en el juego como en el resultado, pero tampoco nos vamos a poner ahora quisquillosos.
El caso es que el campeón de Serbia no pudo con el Unicaja. Lo tuvo contra las cuerdas durante buena parte del partido, pero cuando se le acabaron las fuerzas y perdió por cinco faltas a Vesely dejó de existir. El Unicaja, de menos a más, aprovechó la coyuntura para en los seis minutos y medio finales colocar un parcial demoledor de 5-21 que acabó con la resistencia partisana.
Tras lo de anoche, desde luego, el equipo de Aíto ya es candidato firme al ´Top 16´. Y tal y como se estaban poniendo las cosas, ésa es una gran noticia. Ya se sabe que en esta Euroliga a 10 jornadas de Fase Regular hay poco margen para maniobrar. Con ganar los cinco partidos de casa te puede hasta servir para pasar. Sin más. Por eso la victoria a domicilio de ayer coloca a los verdes en una situación privilegiada. Además, tiene toda la pinta de que el Partizán será rival directo por una de las dos plazas que dejen libres en el grupo el Olympiacos y el Efes Pilsen –perdió ayer en Vilnius– para avanzar a la segunda fase. O sea, que lo de ayer vale por dos.
El Unicaja sobrevivió en Belgrado a su mal momento actual y a la asfixiante presión ambiental creada por los hinchas del Partizán desde un buen rato antes de que el balón se lanzase al aire. Fue tremenda. Por más veces que uno viaja al Pionir no deja de sorprenderse de la atmósfera que rodea a este equipo en sus partidos continentales. No es nada fácil ganar allí. Por mil y un motivos. Se lo aseguro. Por eso hay que darle todo el mérito del mundo a la victoria verde, independientemente del nivel ofrecido por el nuevo Partizán, muy lejos del que lideraban en la cancha hace sólo cinco meses Velickovic, Tepic y Tripkovic.
Pero tampoco creo que haya que variar el discurso por sólo los 40 minutos de Belgrado. Yo soy de los que piensa que ni antes eran tan malos ni ahora son los mejores de Europa. El Unicaja, es más, está para pocos trotes todavía. Ayer le valió el esprint final para ganar y coger impulso continental. Pero todavía hay demasiado trabajo por delante para que los verdes sean aspirantes a algo serio en esta nueva temporada.
No fue un buen partido. Ni mucho menos. Seguro que todavía es pronto para ver básket de primera categoría. Aquí, en el Palau, en el OAKA y en cualquier pista europea de máximo pedigrí. Pero unos y otros se dejaron todo lo que tienen (poco) a estas alturas de la temporada sobre el parqué. Y con eso, de momento, habrá que conformarse.
Irregular primera parte. El Unicaja de los 20 minutos iniciales amenazó ruina. Sobre todo cuando atacaba en el cinco contra cinco. Cada partido es la misma historia. Sé que suena muy repetitivo, pero es que al equipo le cuesta demasiado encontrar el camino del aro rival. El Partizán intentó que el Unicaja no corriera y con eso y poco más le bastó para mandar en el marcador con una sorprendente solvencia.
Printezis hizo los ocho primeros puntos del equipo. Pero fue un espejismo. El griego fue la única bocanada de aire fresco camino del aro rival. Faltó paciencia, juego colectivo e ideas cuando la defensa partisana estuvo organizada.
Los locales amenazaron con huir en el marcador en un par de ocasiones Hasta +11 se puso el Partizán mediado el segundo acto. Una zonita y la puesta en acción de la segunda unidad frenó algo la voracidad ofensiva serbia, pero al descanso el 41-32 ponía muy cuesta arriba el reto de Belgrado.
Al ´tran-tran´, el Unicaja consiguió recortar puntito a puntito. Los locales sufrieron por la vuelta de tuerca defensiva planteada por Aíto. Una ´bombita´ de Jiménez puso al Unicaja con -3. Al Unicaja ya le llovía menos. El 52-49 antes de los diez minutos finales ya permitía soñar.
Todo pareció dar un giro a 6.30 del final. Rasic hizo un triple que disparó a los suyos. Pero a partir de ese 59-51 todo cambió. Freeland se echó el equipo a la espalda. Las cinco faltas personales de Vesely ´mataron´ a los de casa. El parcial fue demoledor. Un 0-11 valió para darle la vuelta al marcador, 59-62. A partir de ahí más de lo mismo hasta el sorprendente 64-72 final. Europa pinta bien. Ya se gana. Ahora sólo falta jugar mejor.
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