miguel gámez. málaga
Hoy le toca ganar al Málaga. El que escribe, al menos, se sentará en la grada de La Rosaleda con el ánimo renovado. Sobre todo, después de ver que Juan Ramón Muñiz ha podido dar con uno de los sistema adecuados a una plantilla con mucha calidad.
Como dicen, reiteran y coinciden prácticamente todos los integrantes de esta plantilla, tan sólo hace falta una victoria para cambiar la dinámica negativa de ocho encuentros seguidos sin ganar –siete de Liga y uno de Copa–. Da igual que esté enfrente el Valencia, el Real Madrid o el Alcorcón.
La cuestión es vencer para convencerse a sí mismos de cuál es el camino a seguir para salir de los puestos de descenso y, en primer lugar, del farolillo rojo que te hace estar señalado por los demás.
Precisamente frente al rival de hoy, el Valencia, el Málaga comenzó a ver atisbos de mejoría la pasada campaña en un inicio liguero para olvidar y que después fue exitoso, al borde de la clasificación para la Copa de la UEFA.
Fue en la cuarta jornada. El equipo entonces dirigido por Antonio Tapia perdió (0-2, doblete de Villa), pero la derrota –cuarto partido seguido sin marcar– supo casi a triunfo, porque las piezas comenzaron a encajar en el puzzle. Como ocurrió hace tan sólo cuatro días contra el Zaragoza en la Copa. Un empate similar a una victoria. La inclusión en el once de Albert Luque y la entrada en el segundo tiempo de Apoño mejoraron con creces la proyección ofensiva de este bloque albiceleste, que con la velocidad de Obinna y el ´guante´ de Duda, si puede jugar –está ´entre algodones´ junto a Xavi Torres, aunque todo hace indicar que ambos serán de la partida– llevará mucho peligro a la meta de César.
El Valencia suma la friolera de 270 minutos sin encajar un gol, concretamente desde que el rojiblanco Maxi Rodríguez empató en tiempo de prolongación. O sea, el más difícil todavía. Da igual. Hoy toca proeza, si hace falta.
¿Repetirá sistema? El nuevo sistema de juego empleado, con tres centrales y dos carrileros, parece haber dado un giro a la transición defensa-ataque. Llámenlo el ´efecto Toshack´ o el ´ultradefensivo´ dibujo de Lotina, que también triunfó con él. Si bien parece un 5-3-2 en defensa, se transforma en ataque en un 3-4-3.
Muñiz no sólo no ha dado pistas sobre la alineación –como suele hacer– sino que, además, ha optado por no facilitar la convocatoria ante la duda por los ´tocados´.
Lo único seguro es que no jugarán los lesionados Manolo Gaspar e Ibán Cuadrado, ambos defensas, así como tampoco en el bando contrario el malagueño Alexis –lesionado en la Copa–, Del Horno, Miku, Míchel, Marchena, Manuel Fernandes, Nacho González ni Vicente. En el banquillo rival estarán Moyá, Miguel, Maduro, Joaquín, Baraja, Jordi Alba y Zigic, ´viejo´ conocido –hace sólo unos meses– de Muñiz en el Racing de Santander.
Ni que decir tiene que la empresa no será fácil. El conjunto ´che´ tiene una tripleta ofensiva de lujo (Silva-Mata-Villa), sin olvidar a Pablo Hernández. Por citar un ejemplo, el ´Guaje´ es, además del ´Pichichi´ en la actualidad –con siete goles, igualado con Ibrahimovic–, el tercer jugador de la Liga que más remata, sólo por detrás del rojiblanco Forlán y del tinerfeñista Alfaro.
Pero, aunque el Valencia tenga buenos recuerdos de La Rosaleda, por la Liga que ganó en la campaña 2001/02, también los tiene negativos con el 3-0 a favor del Málaga en la 2000/01, o los cinco triunfos del antiguo Club Deportivo Málaga entre los años setenta y ochenta. Incluso Unai Émery no podrá olvidar aquella derrota con el Almería en el último suspiro, con gol del malagueño Popo. Hoy toca ya ganar.