efe. Madrid
El estadio Vicente Calderón será hoy el escenario de un derbi con el papel de favorito para el Real Madrid, segundo en la tabla e invicto en sus últimos quince duelos contra el Atlético, en un partido siempre intenso y atractivo.
Quince puntos de diferencia a favor del equipo blanco marcan el choque más desigual entre ambos conjuntos de los últimos años, aunque el derbi siempre ofrece la sensación de imprevisible antes del comienzo.
El Atlético no festeja un triunfo contra el eterno rival desde el 30 de octubre de 1999 en el Santiago Bernabéu (1-3). En juego estarán algo más que tres puntos para ambos equipos, porque es un derbi y porque la victoria es tan necesaria para el Atlético en su delicada situación en la tabla, en puestos de descenso y con su peor inicio de campeonato en 41 años, como para el Real Madrid en su persecución del Barcelona, líder con un punto más.
El equipo quiere dejar atrás su crisis de dos meses, con sólo siete puntos de 27 posibles en la Liga, en la que no ha pasado del decimocuarto puesto, y su adiós de la Liga de Campeones.
Reanimado por los síntomas de recuperación ofrecidos frente al Chelsea y con Quique Sánchez Flores al mando del banquillo desde hace dos semanas, en sustitución del destituido Abel Resino, el Atlético encara el derbi con una mentalidad nueva, pero con la urgencia de victorias. Quique podrá contar con Agüero, ya recuperado de una sobrecarga muscular.
En el mediocampo no estará el brasileño Paulo Assunçao, baja por sanción, por lo que su compatriota Cléber Santana y Raúl García ocuparán esa demarcación, mientras que la defensa tendrá la baja del lesionado Juanito.
Es el Calderón un escenario perfecto en la historia presente del derbi madrileño para terminar de conseguir la imagen que persigue Manuel Pellegrini con su Real Madrid. Superado su peor momento en el banquillo, con las dolorosas derrotas ante Milán en el Bernabéu y en Alcorcón en Copa, la plantilla, comprometida con su técnico, ha reaccionado con un triunfo de garra en inferioridad numérica ante el Getafe y empatando en San Siro donde jugó sus mejores minutos.
Sin el factor desequilibrante de Cristiano Ronaldo, de baja tres semanas más sin mejorar del esguince de tobillo que sufre, el Real Madrid debe crecer sin el portugués. Desde que no está en el terreno de juego tan sólo ha ganado dos de siete encuentros. Y, sobre todo, ha perdido la solidez lejos del Santiago Bernabéu.
No gana el Real Madrid fuera desde el 23 de septiembre. Con Cristiano en casa ha cosechado dos derrotas (Sevilla y Alcorcón) y dos empates (Sporting y Milán). Aunque Pellegrini parece haber dado con la tecla.
Alejado de las rotaciones, apuesta el chileno por un equipo titular del que se ha quedado fuera Raúl. El capitán cuenta con opciones de volver al once. "Raúl sigue siendo titularísimo", avisa Pellegrini.
Pero lo cierto es que el estilo que busca Pellegrini lo ha encontrado sin Raúl. La presión, movilidad, ocupación de las zonas por momentos y no con puestos fijos. Ha ayudado la entrada de Higuaín y Arbeloa, la mejoría de Benzema y el paso a la medular de Marcelo. La baja de Albiol llevará a Sergio Ramos a jugar de central, cambiará de banda a Arbeloa, y retrasará al lateral a Marcelo.