LUIS MIGUEL PASCUAL / EFE. PARÍS
Rafael Nadal, número dos del mundo, se impuso en un partido agónico a Nicolás Almagro en el Masters 1.000 de Bercy, donde acabó venciendo por 3-6, 7-6 (2) y 7-5 después de más de tres horas de juego.
El mallorquín, que no estuvo brillante, acabó beneficiándose de los fallos del murciano y de sus problemas físicos, unos tirones que le mermaron en la recta final del encuentro y que le impidieron oponer resistencia.
Pese a todo, Almagro completó un gran partido y dispuso de cinco bolas para ganarlo en el segundo set, pero no supo aprovecharlas.
Dominó el partido Almagro frente a un Nadal fuera de forma, falto de ritmo, lejos del juego agresivo que le caracteriza.
El balear comparecía en París casi un mes después de su último encuentro, la final de Shanghai que perdió frente al ruso Nikolay Davydenko.
La falta de partidos se notó en Nadal, que estuvo a merced de un Almagro que parecía tener todo a su favor. El murciano se asentaba en un saque magnífico, con frecuencia por encima de los 200 kilómetros por hora. Ganó de forma cristalina el primer set, haciéndose con el servicio de Nadal en el sexto juego y guardando su saque con calma. Era el primer set que le ganaba.
Comenzó también dominando la segunda manga, pero Nadal se aferró al partido, sin hacer un gran tenis. Almagro no estuvo fino en los puntos clave y eso se notó en el duodécimo juego, cuando servía para ganar. Entonces tuvo el partido en su mano, tan cerca que sólo tenía que atraparlo. Con un 40-0 a favor, el público comenzaba a mascar la despedida del número dos.
Pero Nadal se rehizo. Remontó las tres bolas de partido. Cedió otras dos más pero también las rescató. Y acabó por arrebatar el saque a Almagro.
El murciano no se recuperó. En el juego de desempate apenas opuso resistencia. Había rozado la victoria, la había visto pasar ante sus ojos y no había sabido atraparla.
Cedió su saque de entrada en la manga definitiva y, aunque lo recuperó en la siguiente, el partido andaba ya sin rumbo. Ninguno de los dos estaba bien. Dejaban escapar con claridad su servicio y multiplicaban los fallos.
Fuerzas de flaqueza. En el séptimo juego, cuando se acercaban a las tres horas, Almagro sintió calambres en su muslo derecho. Bercy retuvo la respiración.
Almagro sacó fuerzas de flaqueza, ganó el juego y, en el siguiente, rompió el saque de Nadal. Servía para ganar. Pero una vez más se asustó de la victoria. Reaparecieron los calambres, más evidentes, que le dejaron sin respuesta. Resignado, cedió su servicio (4-5) y ya no ganó ningún juego. Almagro se fue ovacionado. Nadal se medirá ahora al también español Tommy Robredo.
Por su parte, el suizo Roger Federer, número uno del mundo, cayó eliminado en su debut frente al francés Julien Benneteau, 49 del mundo, que le ganó por 3-6, 7-6 y 6-4.