MIGUEL GÁMEZ. MÁLAGA
A parón nuevo, vida nueva. El Málaga se ha propuesto, tras acceder a los octavos de final de la Copa del Rey ante el Zaragoza, no sólo dejar de forma definitiva el farolillo rojo de la clasificación en Primera División, sino también eludir los puestos de descenso para evitar situaciones dramáticas en la segunda vuelta.
El objetivo de la plantilla blanquiazul no es otro que salir del infierno cuanto antes. Y las cinco jornadas que restan para la conclusión del año 2009 se presentan como la fecha tope para dejar a un lado la crisis de resultados que le ha llevado a sumar tan sólo 5 puntos de 30 posibles en las primeras 10 jornadas de la Liga 2009/10.
En estos cinco próximos encuentros, junto al Zaragoza, al que se medirá de nuevo pero esta vez en competición liguera, hay otros dos rivales directos en la pelea por evitar el descenso a Segunda División, como son los casos de Osasuna –en La Rosaleda– y Valladolid, en el Nuevo Zorrilla.
Los otros dos partidos serán frente al Sevilla –próximo contrincante a domicilio– y el Mallorca, en casa, choque que cerrará la competición liguera en 2009 para el cuadro albiceleste, ya que se celebrará el 19 ó 20 de diciembre.
Tres triunfos. El Málaga espera conseguir al menos tres triunfos y un empate en estos cinco envites, resultados que sin duda serían determinantes para darle el espaldarazo definitivo a la competición liguera.
Y es que con 10 puntos más la cifra se elevaría a 15 y, por tanto, el promedio se acercaría al objetivo del ecuador del campeonato, estimado según los técnicos en torno a los 22-24 puntos a falta de cuatro jornadas para el final de la primera vuelta.
El equipo dirigido por Juan Ramón Muñiz está obligado a sumar puntos, desde ya, de tres en tres, como expresó públicamente el presidente de la entidad de Martiricos, Fernando Sanz.
La victoria cosechada ante el Atlético de Madrid y los dos empates ante el Xerez y el Tenerife, ambos lejos de La Rosaleda, han dejado al equipo malagueño en una situación muy delicada, similar a la que ocupó la pasada temporada el Atlético Osasuna, que tuvo que hacer una segunda vuelta impresionante y que, aún así, salvó la categoría en el último choque, pendiente de carambolas.
Todavía existe tiempo para la reacción, pero ésta ha de ser inmediata. Así lo considera la mayoría de los componentes de una plantilla que fue diseñada por la dirección deportiva para eludir el descenso sin excesivos problemas, algo que no está ocurriendo en la actualidad. Con la esperada vuelta de Apoño, el Málaga debe aprender a ganar cada semana, sobre todo, porque equilibra a un equipo, ya de por sí, con la suficiente calidad para ello.
Una de las asignaturas pendientes es vencer en La Rosaleda, ya que en feudo propio es donde los equipos suelen salvar la categoría. Hasta la fecha, el conjunto malacitano es el segundo peor de Primera División en este apartado, ya que suma tres puntos, sólo por delante del Racing de Santander, que tiene sólo uno, y lejos de otros rivales directos como Valladolid (5), así como Almería, Osasuna y Espanyol (todos ellos con 8). En cambio, fuera de casa, aunque sólo lleva dos puntos, es el quinto peor –no está entre los tres peores–, por delante de Tenerife –ningún punto–, Zaragoza, Villarreal y Atlético de Madrid (1).
Por segunda jornada consecutiva, el choque liguero será calificado de una ´final´, ya que aunque sólo se llevan diez jornadas del campeonato de Liga, muchos de los otros equipos que aspiran a quedarse un año más en Primera comienzan a alejarse.
Evitar errores de bulto en acciones defensivas y apuntillar los partidos cuando el resultado es favorable o va con empate son las otras asignaturas.