rafael m. guerra
Dicen que en una mesa en la que todo el mundo opina lo mismo es que se piensa muy poco. Todo lo que se haga con el fin de salir de la crisis será un empeño bien empleado y tendrá mi humilde aplauso y respaldo, público y privado. Bien está ideada pues la comparecencia de la plantilla... ¡siempre que sirva para algo! Porque para solicitar únicamente unidad y repasar los problemas de lesiones y frustraciones, que se pongan a entrenar, que falta les hace. El equipo, como muy bien resaltó ayer Jiménez, donde debe expresarse es en la cancha. Si utiliza el escenario de ayer para pedir "unidad" y prometer "trabajo", en vez de para admitir errores y, por qué no decirlo, falta de actitud y profesionalidad el domingo en Santiago, estamos perdiendo el tiempo.
Y si nos ponemos a pedir unidad, pues que se refrende con hechos. Que en el escenario salgan todos los poderes del club. Desde el entrenador hasta el director general, pasando por el director deportivo y el consejo de administración –ausente ayer por una cita ineludible en la entidad financiera–. Y, si hace falta, que aparezca hasta ´Chicui´. Que donde caben 15 entran 16. Unidad es eso. Parece que, con la plantilla únicamente sobre la tarima, se pretendiera culpar y responsabilizar sólo a los jugadores.
Cuando ése no era, ni mucho menos, el propósito. Porque si no piden perdón por su desgana ante el Xacobeo, ¿para qué el paripé de ayer? Si alguien interpreta, fuera o dentro del club, que con esta idea uno pretende tirarle piedras al equipo, tiene un problema. Es que es un malpensado. O un perverso. Hoy, más que nunca, todos debemos estar con el Unicaja.