Aficionados al deporte se han congregado este fin de semana en la playa de Ipanema, en Río de Janeiro
emilio fernández. Málaga
La playa de Ipanema, en Río de Janeiro, ha sido todo el fin de semana un hervidero de aficionados al deporte que han aprovechado la ola de calor que ha azotado la capital carioca para salir a la calle, poner la toalla cerca de la orilla del mar y ponerse en forma.
A falta todavía de un mes para que entre el verano en el hemisferio sur, la temperatura alcanzó ayer los 39 grados de máxima, una cifra que está fuera de lo habitual y que provocó imágenes como la que se adjunta a esta información en la que una joven practica el fútbol playa.
Ya se sabe que Brasil vive por y para dos cosas: la samba y el fútbol. Cada vez son más las brasileñas que practican el deporte rey, bien sea al modo tradicional o en la modalidad del fútbol-playa.
Sin embargo, imágenes como ésta pueden pasar pronto a la historia. Las autoridades brasileñas han decidido prohibir jugar al fútbol en las playas de Río de Janeiro. A partir del 1 de diciembre no se podrá jugar más al fútbol playa en Río, donde parece ser que la habilidad de tantas leyendas del balompié que comenzaron allí (Garrincha, Ronaldo, Zico) no es compartida por los actuales jugadores, que según el alcalde molestan a los niños y a las mujeres, al resultar golpeados por los balones de los jugadores. Esperemos que el alcalde dé marcha atrás y en la ciudad olímpica de 2016 se pueda practicar deporte sin problemas.