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HEMEROTECA » |
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Víctor Martín No hay manera. El Málaga no gana. Otro empate más, y van tres, contra un Zaragoza que sigue demostrando ser un equipo muy triste, pero que al lado de este Málaga parece el carnaval de Río de Janeiro. El equipo, una vez más, estuvo nervioso, impreciso, desesperado. No se ve capaz de ganar a nadie. Juega con miedo a perder. Y así, claro está, no hay forma de sacar nada positivo. La Rosaleda mostró su enfado de forma unánime con el técnico y los jugadores. No hay un patrón de juego, las líneas se desordenan y no se crean suficientes ocasiones. El resultado: esto.
Los de Muñiz fueron, una vez más, un equipo peleón, que corrió mucho pero no jugó al fútbol. Correr está muy bien, pero no es suficiente. Es como ir a cazar sin escopeta. Mucho debe cambiar la situación, porque esto pinta realmente mal.
Lo de la primera mitad se puede calificar de muchas formas, y ninguna de ellas positiva. Fue un cúmulo de despropósitos en el que ambos equipos se preocuparon más de no encajar que de marcar un gol. Que, al fin y al cabo, para ganar necesitas tener un gol más que el rival. Al menos de momento.
El resultado de tanto canguelo colectivo se lo pueden imaginar. La mitad de La Rosaleda agarró tortícolis de tanto mirar arriba y abajo con los pelotazos de los jugadores. El resto de la grada dormía profundamente pese a la humedad del ambiente malagueño.
Mientras, los dos equipos seguían a lo suyo. Aquello era un espectáculo dantesco. El único hombre en todo el césped que quería el cuero abajo era Apoño, pero poco pudo hacer ante tal derroche de verticalidad, nunca mejor dicho.
A pesar de todo, el Málaga creó hasta peligro. Sí, en serio. Le hicieron falta 15 minutos para pasar al campo rival, pero una vez que se puso, aquello fue un despliegue de ocasiones. Dos, para ser exactos. Un disparo que desvió López Vallejo y el posterior córner que se le fue por poco a Iván. Fue todo el bagaje de una primera parte realmente pobre.
Pero el fútbol es así de imprevisible y de mágico. Tanto, que tan sólo un minuto después de volver de los vestuarios, Lafita cogió un balón, enfiló el área, trató de driblar a Munúa y éste le derribó. Penalti. Tonto, absurdo, infantil, pero penalti. El arquero trató de enmendar su error, pero el disparo de Ewerthon iba muy fuerte. 0-1.
Lo peor de todo fue lo que sucedió después. El Málaga perdía y trataba de buscar el empate. Jesús Gámez comenzó a frecuentar el área rival, y Paredes decidió pararlo a base de codazos. Amarilla en el primero y roja en el segundo. Los locales nadaban contracorriente, como siempre, pero el cielo parecía un poco menos negro.
Duró un minuto. Nunca, jamás en la historia de la Liga española se ha tirado a la basura una superioridad numérica de esta forma. En la misma falta, antes de que Luque pusiera el centro, Weligton soltó un codazo a Pavón. Rubinos fue inclemente: a la calle. Lo dicho, un minuto.
El equipo lo siguió intentando por medio de Luque, impreciso pero peligroso a la vez, hasta que el catalán, en el tercer córner consecutivo que ponía al área, encontró un amigo en Iván. Su cabezazo fue inapelable y el marcador volvió a igualarse.
Equilibrada la balanza, más de lo mismo. El Zaragoza dio por bueno el resultado, y el Málaga trató de buscar la victoria, aunque tampoco es que le pusiera un empeño ciego. Así que el partido se volvió a perder en balones largos, protestas, tarjetas y faltas inútiles. En una de ellas los maños tardaron ni más ni menos que cinco minutos en sacar, entre infantiles quejas de unos y otros. Muy triste.
Y no digamos lo del descuento. Siete minutos en los que el Zaragoza empezó a entrar en contacto con el balón. A aquellas alturas de la película. Lafita perdonó la vida al Málaga dos veces, una de ellas contra el poste. Los albicelestes no encontraron el camino al triunfo pese a dos ocasiones de Obinna y Forestieri, esta última que se saldó con tarjeta para el argentino.
Más de lo mismo. El equipo desesperado, la afición enfadada y, como siempre desde hace un mes, colistas de Primera. Una losa que sigue pesando demasiado. Las jornadas pasan, y cada vez queda menos.
FICHA TÉCNICA
Málaga CF: Munúa; Gámez, Weligton, Iván González, Juanito (Duda, 59'), Mtiliga; Fernando, Toribio (Forestieri, 59'), Apoño, Luque (Valdo, 93') y Obinna.
Zaragoza: López Vallejo; Pulido, Pavón, Goni, Paredes; Jorge López (Ander Herrera, 68'), Ponzio (Gabi, 74'), Abel Aguilar, Babic, Arizmendi (Ewerthon, 11') y Lafita.
Goles: 0-1, (48'): Ewerthon (penalti). 1-1, (73'): Iván González.
Árbitro: Rubinos Pérez (Comité Madrileño). Mostró tarjeta amarilla a los jugadores del Málaga Duda (64'), Fernando (75'), Luque (79'), Apoño (81') y a Forestieri (89'), y a los del Zaragoza Ponzio (m. 45), Paredes (50' y 58'), y a Ander Herrera (81'). Expulsó con roja directa al jugador del Málaga Weligton (60').
Incidencias: Partido correspondiente a la undécima jornada de la Liga BBVA disputado en el estadio de La Rosaleda de Málaga ante unos 21.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento del padre del asesor del Málaga Daniel Pastor.
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