miguel gámez. Málaga
Juan Ramón Muñiz se mostró sereno en su comparecencia de prensa, a pesar de los gritos en su contra de una parte de la afición y de sumar sólo un punto en un partido que se antojaba clave para poder salir del pozo.
Muñiz hizo una primera valoración en la que aseguró que su equipo había tenido "precipitación en algunos momentos" en un partido que calificó de "parejo". "La primera parte la tuvimos controlada, con pocas ocasiones y el partido estaba muy nivelado, muy parejo", explicó Muñiz, quien lamentó que "se trabaja muy fuerte durante la semana para que luego no lleguen los resultados".
Muñiz habló también sobre el estado del terreno de juego y dijo que "todo el mundo sabe que el césped está mal, no hay ninguna novedad, lleva mal desde la Copa de la Paz. No es el de un equipo profesional, con un estado lamentable y es lo que hay. Nos tenemos que adaptar", aseguró resignado.
El técnico dijo que las expulsiones perjudicaron más a su equipo "porque éramos los que atacábamos" y afirmó que había visto a su equipo "muy parejo al Zaragoza igual que a otros rivales".
Por su parte, el entrenador del Real Zaragoza, Marcelino García Toral, lamentó que su equipo no aprovechara "las ocasiones" que tuvo "para sentenciar el encuentro". "Con el 0-1 tuvimos opciones de pase sencillas que desaprovechamos. No me vale el punto. Pudimos ganar, a lo largo de 90 minutos pudimos ganar y, sobre todo en el tramo final", se lamentó.
"Con el empate no nos vamos contentos, pero sí por la actitud. El empate se queda corto para nuestros merecimientos", agregó. Sobre el juego brusco, comentó que "producto de los nervios se produjo algún enfrentamiento; no creo que el árbitro haya actuado mal. Lo que me fastidia es que se silbe a un entrenador o se grite y luego hago unas declaraciones por el campo que está muy mal y me matan", se quejó.