e. fernández. Atenas (Grecia)
Nadie acierta a cuantificar en Grecia su patrimonio, convertido en un auténtico enigma. Desde luego para ellos, los hermanos Panagiotis y Giorgios Angelopoulos, la crisis económica no existe. Presumen de ser una multimillonaria pareja de magnates que ha forjado una inmensa fortuna a base de negocios derivados de la industria naval. Son los propietarios de ´Arcadia´, una empresa que cuenta con 20 barcos y que el pasado año fue premiada como ´Empresa del año´ en Europa por la prestigiosa publicación ´Lloyds List´.
Fuera del mundo laboral, su juguete preferido es el Olympiacos, al que han convertido en el club de baloncesto más opulento de toda Europa. Más incluso que el Panathinaikos, su adversario más acérrimo, el Barcelona o el CSKA, a tenor de su astronómico presupuesto, superior esta temporada a los 35 millones de euros.
Los hermanos Angelopoulos, vicepresidentes del rival del Unicaja esta noche en la Euroliga, son archiconocidos en El Pireo. Gran parte de los astilleros y empresas de acero ubicadas en el puerto de Atenas están bajo su control. Han heredado parte de su fortuna de su padre Konstantinos y de su tía Gianna –según la revista Forbes, una de las 50 mujeres más poderosas del mundo–.
Mecenas. Hace años fueron tentados por Socrates Kokkalis (el presidente del club que controla el resto de secciones) para entrar a formar parte de la directiva del segundo equipo más importante del país.
El rival cajista de hoy es el mejor ejemplo de la ostentación y el lujo. Una tentación irresistible ya incluso para las estrellas más rutilantes de la NBA que, viendo la constante depreciación del dólar, empiezan a verse atraídas por los incontables euros de estos hermanos con una chequera sin límites.
Tal es el afán de los Angelopoulos de ver campeón de todo a su equipo, que hace un par de veranos realizaron la inversión más astronómica que se recuerda en el Viejo Continente para incorporar a Halperin, Vujcic, Pelekanos, Papaloukas, Erceg y, sobre todo, a Josh Childress, el jugador mejor pagado en la historia del baloncesto continental, al que abonarán la friolera de 20 millones de dólares en tres años.
Este verano ha sido Linas Kleiza el que ha cambiado Denver por El Pireo, tras otro desembolso prohibitivo para cualquier club ´terrenal´.
Y es que, más que buenos gestores, en ocasiones los Angelopoulos pierden la cabeza, cometen pecados de juventud –el mayor apenas tiene 35 años– y se dejan llevar por el corazón a la hora de gobernar el club. Algunos agentes se frotan las manos en cuanto persiguen una presa. Según el testimonio de Panagiotis, el Olympiacos seguirá reventando el mercado en el futuro. "Creo que veremos el día en que una superestrella de la NBA venga a Europa, pero al Olympiacos, no a otro equipo. ¿Lo máximo que pagaré? No lo voy a decir", aseguró en su día.
En sus ratos libres, los directivos también tienen sus hobbies. Entre otras cosas, es común verles pasear ataviados con camisetas de jugadores americanos y crean escuela por su elegancia a la hora de vestir, especialmente zapatos. Lo que para el resto de mortales es una utopía, para los hermanos Angelopoulos es prácticamente calderilla.