emilio fernández. enviado especial Atenas (Grecia)
Que nadie se alarme. El Unicaja jugará a partir de enero el ´Top 16´ de la Euroliga. Lo que pasa es que ayer se dejó en la pista del Olympiacos todo el crédito ganado en una primera vuelta de la liguilla espectacular (5-0). Anoche perdió el partido y, lo que es peor, el liderato del grupo. Fue tras 40 minutos aciagos en los que no salió una a derechas y en los que se dejó ´comer´ el +18 de la ida con un 89-68 que pone ahora a los de El Pireo al mando de la clasificación.
Los verdes llegaron a Atenas con un doble objetivo. Había que ganar o si no perder por menos de 18 para así mantener el ´average´ a favor pensando en un hipotético empate a victorias con los de El Pireo al final de la primera fase. Lo primero fue imposible y lo segundo... también.
Lo de perder ayer era hasta cierto punto previsible. Los de Aíto dieron la impresión de viajar a Grecia sin creer en sus opciones (muchas o pocas) de victoria. Las declaraciones previas de unos y otros o las conversaciones entre maletas antes de montar en el chárter hablaban de una final en Bilbao (mañana) y de un trámite en Europa (ayer). Y con esa actitud era imposible en El Pireo.
Las circunstancias, además, no ayudaron nada. Al Unicaja es verdad que le faltó ritmo, rebote, acierto, fe. Se consoló con intentar perder por lo menos posible para salir líder de un palacio en el que hubo poca paz y menos amistad. ¿Verdad Beverley? ¿Verdad Williams? Pero es que al equipo pareció mirarle un tuerto.
Bajas, lesiones y de todo. De los 13 jugadores que viajaron casi la mitad tuvieron problemas de mayor o menor calado. Lima y Freeland fueron bajas antes de empezar por fiebre y por lesión, respectivamente. Williams fue descalificado en el segundo cuarto por pelearse con Beverley, Archibald se lesionó nada más arrancar la segunda parte, Jiménez se cargó de faltas... Aíto se encontró con sólo 7 u 8 jugadores en condiciones para el esprint final del partido y la megaplantilla de los rojos aprovechó el regalo.
Y eso que el primer cuarto no hacía presagiar semejante desenlace. El Unicaja aguantó muy bien la puesta en marcha del rival. Los verdes estuvieron muy acertados desde la línea de tres y cuando agonizaba el primer acto se vieron con 8 de ventaja, 12-20. Giannakis colocó entonces sobre el parqué al griposo Kleiza y el panorama sufrió un cambio radical.
En plena reacción local (22-20) llegó la bronca descomunal entre Beverley y Williams que acabó con ambos en la ducha, a 6:53 para el descanso. El partido se paró más de cinco minutos. Llovió de todo sobre el banquillo verde y la ´guerra´ acabó de descentrar a los de Aíto. Kleiza, además, fue imparable para la defensa verde, los rebotes siempre fueron para ellos y el Olympiacos se fue 12 arriba. En ese momento ya peligraba el partido y también el ´average´.
Tras el intermedio todo fue a peor. Sin rebote, sin acierto, con Jiménez con 4 faltas y con Archibald fuera de combate por lesión, el Olympiacos se colocó 55-38. Los verdes se quedaban ya sin margen en el ´average´.
A 1:10 para el final del tercer cuarto, el Olympiacos alcanzó la cifra mágica con el 66-48 tras una canasta de Halperin. En una situación límite, el Unicaja respondió con un 0-9 que frenó la sangría, 66-57... de momento.
Estaba claro que sería el último cuarto el que decidiría si el liderato se quedaba en Grecia o volvía en el chárter para España. En los minutos finales faltaron tranquilidad y fuerzas. A 3:35, el Olympiacos dio la vuelta al ´average´. Con Papaloukas mandando sobre el parqué, el rival se creció. El +24 a 2:18 del sirenazo final fue la sentencia.
Ahora quedan tres jornadas. Todavía puede pasar de todo. La próxima semana en Estambul será clave para saber a qué aspira un equipo que era la envidia de Europa hace dos semanas y que ahora tiene su futuro continental seriamente en entredicho.