emilio fernández
Fracaso. Con todas las letras. Es la única manera de calificar el desenlace de esta primera vuelta de la Liga que ayer acabó para el Unicaja en Vitoria. Que un equipo del poderío económico del cajista no juegue la Copa del Rey no tiene ni perdón ni explicación. Que el tercer mayor presupuesto de la ACB –y uno de los 10 ó 12 mejores de Europa– no esté en la Copa de Bilbao es tan increíble como lamentable.
Y el Unicaja no irá a la fiesta del básket español porque no se lo ha merecido. Ni más ni menos. Porque el Unicaja ha perdido ¡¡10 partidos!! en 17 jornadas. O sea, que tiene, mediada la temporada, los mismos números que el Xacobeo, el Granada, el Suzuki Manresa o el Valladolid. ¡Qué triste!
El multimillonario proyecto cajista –18 kilos de presupuesto– se tambalea. Ha sido incapaz de encontrar hueco en la Copa del Rey más barata de la historia. No hacían falta ni 10 ni 9 victorias, como otras tantas temporadas. Con 8 bastaba esta vez. Pero el otrora campeón de Liga, Copa y equipo de ´Final Four´ ha mostrado su incapacidad para competir ni siquiera con los equipos de la zona media de esta paupérrima Liga 2009/2010.
No me vale ninguna excusa. Ni las lesiones ni los árbitros de Las Palmas ni la mala suerte ni el cansancio... El club tiene lo que se merece. Las mentes pensantes de los despachos deshicieron el equipo el pasado verano y han fallado estrepitosamente en su reconstrucción. Y no quiero hoy hacer leña del árbol caído. Sería demasiado fácil para mí. Prefiero reservarme para retos más exigentes.
La tristeza y la vergüenza que hoy siente la familia cajista no viene de una mala tarde puntual en Manresa o en San Sebastián. Ni del nefasto partido en Santiago de Compostela. Ni del día de Clay Tucker o el de Jaycee Carroll. Tampoco de lo de ayer en el Buesa Arena. El principio de todo está en la lamentable gestión del que ya podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que ha sido el peor verano en la historia de este club desde que Queipo de Llano parió esta idea de que haya baloncesto en Málaga.
Falta un base y un alero anotador. Está escrito y dicho desde julio. Una semana tras otra. Un partido de pretemporada tras otro. Lo vimos todos... Todos, menos ellos. Los que tenían que hacer la plantilla miraron para otro lado, empeñados en no renovar a quien tenían que renovar y en no apostar por los jugadores por los que tenían que apostar.
Aíto García Reneses –que ha llegado a Málaga cinco años después de la fecha ideal– dijo ayer en rueda de prensa que le falta carácter al equipo. El técnico cajista se equivocó de palabra. Al equipo lo que le falta es calidad y talento. Y si él prefiere hablar de carácter, que entonces pida cuentas al que no renovó a Carlos Cabezas, el jugador con más carácter de la plantilla verde durante la última década.
Si hubiera un poco de dignidad hoy alguno debería coger la puerta y marcharse. Asumir su error, su mala gestión y dimitir. ¿Lo hará? Seguro que no.
En Los Guindos gusta más escurrir el bulto y echar las culpas a los demás. Es más fácil cambiar a Taquan Dean que al que lo fichó. Ahora se irá al mercado y se volverá a tirar de la Caja para ´desfacer´ semejante entuerto. Ayer La Opinión desvelaba que el Unicaja ha intentado sin suerte la cesión de Igor Rakocevic. Hubiera sido una gran noticia, pero hay que recordar que en julio estaba libre. Como Clay Tucker, Aleks Maric, Gerald Ficht, Esteban Batista, Carl English y tantos y tantos más.
Queda media temporada para intentar jugar el ´play off´ y para avanzar en la Euroliga. La Copa es triste historia desde ayer. Que cada uno recapacite para que esta vergüenza nunca más vuelva a ocurrir.