miguel gámez. málaga
Decía ayer un ´cachondo´ que no hacía frío en La Rosaleda, que era una ´sensación térmica´. Y es que el frío –sólo seis grados–, acompañado de la humedad, parecía el tiempo meteorológico ideal para el contrario, el Athletic de Bilbao, sobre todo cuando la lluvia arreció en el segundo tiempo.
Pese a las gélidas temperaturas, era el conjunto vizcaíno el que parecía tener las ideas congeladas, porque el Málaga fue claramente a por el triunfo desde el pitido inicial del cántabro Pérez Burrull.
Juan Ramón Muñiz se decantó por dejar en el banquillo a Nabil Baha y en su lugar, como lugarteniente de Fernando Forestieri, situó a Selim Benachour. No llegó a poner a ningún delantero –el ´Topa´ es mediapunta, y Edinho, el único ´nueve´, está ´sentenciado´ por el técnico–.
La consigna era clara. En lugar de buscar los envíos directos al área rival tan habituales –juego directo–, el técnico asturiano apostó por el toque, con libertad de movimientos entre los tres ´pequeños´ de la mediapunta, Benachour, Fernando y Forestieri, que intercambiaban sus posiciones con asiduidad. De hecho, se vio durante muchos minutos al argentino volcado a la banda izquierda y al tunecino a la derecha, con el malagueño en su posición ideal, si bien a verlas venir.
El Málaga se hizo el dueño del balón, llegaba con relativa facilidad a la zona de tres cuartos, pero adolecía de una referencia clara en ataque, un delantero centro. Muñiz pensó que Forestieri podría irse de Amorebieta (?). Era como fútbol sala en campo grande de mediocampo hacia arriba. Por el contrario, el cuadro del sevillano Joaquín Caparrós contaba con dos ´tanques´, como son Fernando LLorente y Toquero.
Fue el danés Patrick Mtiliga el primero que sorprendió (3´), con un remate al poste que debió entrar en la meta de Iraizoz. Y Toquero el que le emuló (22´), de zurdazo a la madera tras un excelente pase de Llorente.
El ritmo vivo que se impuso en los primeros minutos fue diluyéndose con el paso del tiempo hasta el punto de que no hubo más ocasiones en el primer tiempo desde el tiro al poste de Toquero.
Gol de Weligton. La alegría no se hizo esperar, tras la reanudación. Ya con Valdo en el césped, en sustitución de un irregular Fernando y con David López en vez de Iraola –Gurpegui, de lateral–, un libre indirecto botado por Duda fue rematado de cabezazo inapelable por Weligton. Es el segundo tanto del brasileño en esta Liga.
Fue marcar el Málaga y comenzar a llover. Y, como en ´El Día de la Marmota´, el guión fue idéntico a la mayoría de los últimos partidos. A raíz de marcar, el conjunto de Muñiz cedió terreno a su contrincante, que embotelló al Málaga hasta que empató, aunque en esta ocasión fue de penalti inexistente.
Antes del tanto del bloque vizcaíno, Munúa metió una mano prodigiosa a cabezazo de Javi Martínez y luego paró con el cuerpo un remate a bocajarro de David López, aunque con la acción ya anulada por falta.
Poco antes de estas dos oportunidades, Munúa había despejado un trallazo de San José, que desaprovechó Susaeta, solo ante el guardameta uruguayo.
Fueron momentos de agobio atrás. Muñiz se temió lo peor y, en lugar de dar un paso hacia adelante –meter a Luque, Edinho o Baha– metió al mediocentro Toribio por Benachour, formando un trivote para cerrar espacios. Tocaba defender el exiguo 1-0.
Al Málaga le duraba el balón lo que un caramelo en la puerta de un colegio: cero ´patatero´. El empate llegó en una invención de Pérez Burrull, un penalti que sólo él vio en un forcejeo entre Iván y Llorente, que el ´nueve´ del Athletic marcó pese a que Munúa llegó a tocar el balón.
Fue entonces, a falta de diez minutos, cuando Muñiz metió centímetros en el campo, al poner a Edinho. Había desperdiciado dos cambios con Valdo, que no mejoró a Fernando, y Toribio.
El Málaga se volcó, quería salir del pozo pese a la cesión de excesivo terreno en el segundo periodo, pese al árbitro, pese a todo. Duda metió balones en el área para intentar quemar los últimos cartuchos, los de la desesperación. Pero no hubo ninguna variación. Enésimo empate. Otra vez más, el Día de la Marmota. El Málaga sigue en el pozo.