rafael m. guerra. Málaga
Cuesta mucho trabajo reconocer a este Unicaja de Aíto García Reneses. Un entrenador que siempre le ha inculcado a sus equipos una filosofía basada en la defensa. Desde el esfuerzo y el trabajo en el aro propio, Aíto ha edificado siempre maravillosos proyectos. El Unicaja de la pasada temporada fue un muy buen ejemplo. El equipo basó su poderío en su gran defensa. Encajó una media de 72,65 puntos en la Fase Regular de la ACB. Mejoró incluso esos números en la primera fase de la Euroliga: 69,8.
Este año cualquier parecido con la realidad es una mera coincidencia. Y así le luce el pelo al Unicaja, que en los diez últimos partidos disputados entre Liga y Euroliga ha permitido que le anoten un promedio de 82,6 puntos. Unas cifras que no le permiten abandonar la angustiosa situación que atraviesa y que amenaza con persistir durante toda la temporada.
82 puntos son demasiados puntos para un equipo que, en teoría, está fabricado para ser un cañón en defensa. Aunque la llegada de Juan Dixon ha mejorado las prestaciones ofensivas del Unicaja, el equipo sigue teniendo un importante déficit de talento ofensivo. La libertad que Aíto le concede a sus hombres en ataque tampoco ayuda demasiado a un grupo con muchas limitaciones y que utiliza escasos sistemas en ataque.
El madrileño siempre ha sido un apasionado de la defensa al límite, de las rápidas transiciones, de atacar al rival sin tiempo previo a que éste ordene su defensa. Y claro, si el Unicaja se olvida de apretar los dientes y es incapaz de provocar errores en el rival, no puede forzar contragolpes. Y al equipo le cuesta un mundo elaborar juego en estático, en posesiones cinco contra cinco.
Es la pescadilla que se muerde la cola. Sin defensa, el Unicaja ataca peor. Como muestra el ejemplo que titula este reportaje: en los diez últimos encuentros se han encajado 82,6 puntos de media, con seis derrotas y cuatro únicas victorias. Y eso que el Unicaja parecía haber atravesado su crisis.
En esos seis tropiezos el Unicaja ha encajado un promedio de 85,5 puntos. Cayó ante el Madrid (84-76), CSKA (86-78), Caja Laboral (86-71), Gran Canaria (91-74), y en el Carpena contra Orleans (72-88) y Joventut (76-78). Aunque quizá lo más preocupante es que incluso en los cuatro triunfos, los rivales tampoco han tenido excesivos problemas para perforar una y otra vez el aro costasoleño. Y si no, que se lo pregunten al vapuleado CB Granada, que a pesar de llevarse un carro de puntos en contra (112) fue capaz de anotar 87. Menos eficaces se mostraron Suzuki Manresa (79-74), Fuenlabrada (81-86) y Lietuvos Rytas (71-73).
Éstos han sido los cuatro únicos contrincantes a los que ha podido hincarle el diente el Unicaja en el último mes. Cuando el nivel de exigencia se ha elevado –Madrid, CSKA o Caja Laboral– han llegado derrotas.
El Unicaja ha encajado una media de 75,75 puntos en los 20 partidos disputados en esta ACB y de 78,27 en los 11 de Euroliga. No es para tirar cohetes, pero mejora esos 82,6 de las 10 últimas citas.