r. molina guerra. Málaga
Aíto García Reneses se ve con fuerzas para sacar adelante la delicada situación del Unicaja, enquistado en un punto de no retorno, sin juego ni ideas ni actitud, fuera de la Copa, noveno en la Liga y virtualmente sin ´play off´ y con un pie lejos del ´Top 16´. ¿Se ve capacitado para sacar esto adelante?, le preguntó el redactor que suscribe esta información. "Por supuesto", respondió. ¿Qué piensa hacer si usted le repite las cosas a sus jugadores 14 veces y luego no se llevan a la pista?, se le cuestionó también. "Pues si es necesario lo haré 400.000 veces y estoy dispuesto a hacerlo 800.000 o 1.200.000 o 2.400.000", dijo.
Antes también se le preguntó si ésta era la noche más triste desde que llegó a Málaga. El entrenador madrileño, en su segunda temporada en el Unicaja, advirtió que él no es quien debe "poner los adjetivos". "Los adjetivos no los voy a poner yo. He explicado lo que ha pasado. La primera parte creo que hay que cambiarla. Necesitamos empezar de nuevo. Qué razon hay para que des un pase fuera, éste se vaya fuera, ellos vayan a sacar, pasen cinco segundos y te vayas atrás en vez de presionar como estaba ordenado. En esa parte es la que yo tengo que incidir más", se explicó.
"Los problemas del equipo han comenzado al principio, al no tener una buena concentración e intensidad, esos hábitos que se adquieren en pretemporada y que luego son más difícil de eliminarlos en plena temporada. No es suficiente con decir que vamos a hacer esto y vamos a hacer esto y vamos a hacer esto, sino que hay que adquirir el hábito antes".
Aíto, que recordó que en el equipo hay gente "que aguanta mejor que otros la presión", dijo comprender la respuesta del público. "La reacción la he entendido toda mi vida", y señaló que variar la dinámica actual del equipo "es complicado a estas alturas de la temporada". "Lo he estado intentando. Haremos una concentración ahora mientras se disputa la Copa. Que entiendan que lo que hay que hacer es esto. Pero es más fácil decirlo que hacerlo. Hace falta querer".
"Me tengo que agarrar a algo. Jugamos una final el sábado ante un equipo con siete derrotas consecutivas –Lagun Aro–. La temporada está muy cuesta arriba".