rafael m. guerra. Málaga
Minuto 38. Pablo Álvarez, tras varios regates dentro del área, se deja caer descaradamente. Cartulina amarilla. La segunda, ya que el centrocampista deportivista había visto cinco minutos antes otra por parar el balón con la mano el centro del portugués Duda cuando era el único hombre de la barrera. Antonio Miguel Mateu Lahoz lo mandó a la ducha. Una tremenda alegría para todos los malaguistas. Jugar contra 10 durante casi una hora. Menos para uno, Juan Ramón López Muñiz.
El Málaga, brillante a ratos en esos casi 40 minutos de la primera parte, se olvidó de todo lo que había hecho bien hasta el momento. Dejó de triangular en la medular, de acariciar la pelota al primer toque y, lo más importante, de utilizar las bandas, donde Javi López y Duda eran dos puñales.
Sorprendentemente, Muñiz, en una decisión típica de ´empacho de entrenador´, dejó en la caseta al extremo derecho del Puerto de la Torre. El centrocampista del filial, probablemente el mejor de la primera mitad, se quedó en la caseta, con su velocidad, su regate y su descaro de juventud.
El Dépor de Lotina –que vio la segunda parte en una cabina de La Rosaleda por expulsión– se encerró, juntó líneas y esperó atrás. El Málaga comenzó a pasarlo mal. Obinna, el recambio de Javi, desafinó. Lejos de abrir el campo se empeñó en trazar diagonales sin sentido. Tampoco atinó el míster cuando quitó a Benachour, el único con clarividencia, para poner a Baha, más masa en una tarta ya pesadita.
Dicen que los sistemas lo hacen buenos los jugadores. El Málaga del Calderón jugó con un único punta –Caicedo– y creó muchas oportunidades. Cuando Baha saltó al campo y se juntó con el ecuatoriano, más Obinna por un extremo y un llegador como Fernando por detrás, el Málaga no se aclaró. Ni fabricó más fútbol ni creó oportunidades ni llegó al área de Aranzubía con claro peligro. Nada de nada.
Una pena. El Málaga ha demostrado que está sufriendo muchísimo esta temporada para crear fútbol. Ayer, sin embargo, firmó un primer tiempo primoroso. Espectacular. Se jugó al fútbol como nunca esta campaña. Toque, juego por los extremos, buenos centros, circulación fluida y presión extenuante.
Luego todo cambió. Es cierto que el Dépor se encerró y concedió muchos menos espacios. Que se perpetró bien atrás a la espera de salir a la contra. Primero con Adrián, luego con Bodipo y más tarde con Riki. Pero no es menos cierto que los cambios del míster cercenaron buena parte de las opciones locales. Un punto ante el Dépor sabe bien. Pero, tras ver cómo se puso el partido después de la expulsión de Pablo Álvarez, supo a poco.
Lo que sí que tiene mérito es el trabajo defensivo malaguista. Es la primera vez que el Málaga no encaja gol en dos partidos consecutivos. Contra el Atlético (0-2), Munúa no tuvo que recoger nunca el balón dentro de la red. Ayer tampoco. Ya van dos partidos. 180 minutos. Más los 51 del Bernabéu (Ronaldo anotó su segundo tanto en el minuto 39) suman 231. Ése es el camino de la salvación.
El Málaga demostró que tiene fondo de armario. De la defensa que jugó en Madrid el pasado domingo a la de ayer sólo continuó Iván. Y el canterano actuó como central izquierdo, no en su habitual flanco derecho. Muñiz tuvo que sustituir al lesionado Gámez y al sancionado Weligton. Tiró del paleño Manolo Gaspar y del serbio Milan Stepanov. Además, el recuperado Mtiliga, con su llamativa máscara, le arrebató el sitio al malagueño Manu Torres.
Pues a pesar de esos tres cambios, la zaga blanquiazul cuajó una fantástica actuación. De hecho, Munúa no recibió ningún tiro peligroso entre los tres palos. Sólo el disparo involuntario de Iván que salvó Stepanov.
Muñiz recuperará para Santander a su defensa titular, aunque Iván será baja por acumulación. El asturiano podría mantener a Stepanov junto a ´Weli´.