koke contreras
Todo ha salido mejor de lo esperado. Ése sería un buen resumen para catalogar la aventura en la que mi compañero, Alfonso Manzaneque, y yo nos embarcamos hace un mes y medio y que ha cumplido con las mejores expectativas. Me he podido reunir con el linier que nos privó de pasar a semifinales del Mundial de Corea 2002, Michael Ragoonath. Y la cita estuvo muy bien, fue muy cordial.
Lógicamente, al principio él estaba un poco temeroso. No sabía bien de qué iba aquello, qué quería yo. Pero una vez que se rompió el hielo y se disiparon las dudas del encuentro todo fue muy bien. Le tengo que estar muy agradecido al embajador de España en Trinidad y Tobago, Joaquín Arístegui, que hizo una labor muy buena. Él y todo su equipo, con su segunda en la embajada, María Sebastián, al frente, nos facilitaron la reunión y nos trataron de maravilla. Hasta el embajador nos cedió su despacho para que todo transcurriera bien.
Poco a poco a Ragoonath se le fue yendo la timidez. El hombre se abrió y estuvo contestando y hablando un poco de todos los temas de la actualidad y de ese Mundial 2002 que me inspiró el viaje hasta Trinidad y Tobago. Le dije que para nosotros fue muy dramática aquella situación, esa eliminación injusta, porque España nunca ha estado en unas semifinales de un Mundial y nuestro rival, Corea, no era de la talla que se esperaba a esas alturas del torneo.
Le comenté que nosotros nos quedamos muy fastidiados por lo que sucedió y que él, sin embargo, seguro que regresó a casa y se olvidó del asunto. Sin embargo, mientras hablaba, su mujer, que también estuvo en la reunión en el despacho del embajador, se mostraba cariacontecida. Se le quedó el semblante triste. El motivo es que ellos también lo han pasado mal por la serie de equivocaciones que se produjeron.
A Michael Ragoonath le penalizaron con no pitar en el Mundial 2006 de Alemania. Y tampoco estar en el de Sudáfrica de este verano. Él ha seguido arbitrando, pero en una Liga como la de Trinidad y Tobago, en un sitio tan pequeñito, lo soñado es pitar un Mundial y él ya sabe que no volverá a estar en ninguno. Me contó que está a tres años de la jubilación y que se plantea dejar esta próxima temporada el arbitraje.
La experiencia que he vivido ha valido la pena. Sin duda alguna. Todo ha salido mejor de lo que me esperaba. Tenía muchas incógnitas. Desconocía si iba a poder verle, porque yo me pongo en su situación y la verdad es que no ganaría nada aceptando esa cita, pero todo estuvo perfecto.
Un sueño cumplido. Tantos días navegando han sido para mí un sueño. Ha habido momentos duros, pero a mí me apasiona el mar. Era un sueño que tenía. La entrevista con Ragoonath que, por cierto, me regaló un banderín firmado, ha sido una excusa, una idea simpática, aprovechando que recalábamos en Trinidad y que yo siempre estaré dispuesto a hablar de fútbol. Le debo mucho al fútbol, me he ganado la vida con él y lo adoro. Podría estar días y días hablando.
Con esta reunión yo no he querido buscar polémicas ni nada por el estilo, tampoco sacar a la luz algo negativo. Lo que pasa es que en toda mi trayectoria profesional nunca me había visto en una situación igual, tan polémica, con tanta repercusión, con España en un Mundial, y ése había sido mi estigma como profesional.
Ahora, a casa. No vimos imágenes del partido de cuartos ante Corea, pero Ragoonath admitió su error. No dijo: "Sí, me he equivocado", pero hablando, él admitió que hubo errores y fallos. Es más, me confesó que él sí que vio legal el gol de Baraja que Al-Ghandour anuló por falta previa.
Ahora vamos a descansar una semana por la zona e iremos a algunas islas. Cogeré el día 16 en Martinica un avión a Málaga, y estaré un par se semanas entre Málaga y Madrid. El día 29 volveré para subirnos en mi ´The Peter´s boat´ y regresar a casa.