FRAN EXTREMERA. Vélez Málaga
Basti permanece en estado de gracia. Es parte fundamental en el histórico campeonato que suma hasta ahora El Palo, igual que fue básico en el ascenso a Tercera División, el pasado año. Ayer prolongó su leyenda. Ante una zaga que combina juventud y veteranía, en una mañana pasada por agua, con la presión que ejerce el público en el estadio veleño Vivar Téllez, él sólo, con dos goles en el último suspiro de la primera parte, y los primeros minutos tras la reanudación, le dio la vuelta al marcador. Casi fue suficiente para haber sumado el triunfo.
El choque acabó en tablas por el penalti que transformó Julio en el minuto 88 –por manos en el área de David–. Pero el Vélez sufrió en carne propia la pegada letal del veterano estilete, que fuese malaguista al igual que su marcador de ayer, el central Bravo. Lo reconoció hasta una buena parte del público cuando fue sustituido en el minuto 70. Por entonces estaba El Palo por delante, pero en inferioridad, a raíz de la expulsión de Pablo (57´). Así que tuvo que reordenar líneas, al objeto de evitar cualquier susto, y el bigoleador dio paso al ´torero´ Alvarito.
Los veleños fueron a por todas. Y ni siquiera se arrugaron a partir de que Alfonso, en el minuto 77, viese la segunda amarilla también. Con igualdad numérica de nuevo, los locales pusieron cerco a la meta de David. Rafita avisó, con un disparo que se marchó fuera por poco. Y también lo intentó Damián, en una subida hasta la corona del área, con un remate raso que atajó el meta visitante sin pasar apuros.
Mañana de reencuentros. Julio sería el autor del empate, de la pena máxima que dejaba sin premio al conjunto del barrio malagueño de donde es natural y en el que mantiene su lugar de residencia. La mañana fue de reencuentros. Alvarito, de nuevo sobre el Vivar Téllez, frente a frente con sus ex compañeros. Los locales Caracol o Bravo (éste hasta recibió en un lance del juego una dura entrada de Basti), con el ex entrenador malaguista Pepe Sánchez como preparador en el banquillo rival. Y hasta Nacho Aranda, en el cuadro paleño, tuvo que seguir de cerca a su ex compañero en las filas alhaurinas Julio. Tanta coincidencia ofreció instantes de cierta tensión y acciones que bajo la fina lluvia se tornaban muy veloces y por momentos enormemente peligrosas.
De ese riesgo supo bastante el técnico local Juan Castro. Rafita culminó un contragolpe en solitario para adelantar a los suyos en el minuto 23. Y de esa acción salió lesionado Benji y de otra, totalmente desafortunada, ya en el minuto 63, el joven Fran. Éste sólo llevaba tres minutos en el campo, al haber entrado por Adrián Romero. Al menos tanta entrega deparó un punto para los locales en el último suspiro.