mario d. braña. Oviedo
Desde el 10 de marzo, el madridismo sigue la Liga de Campeones a distancia. En ese miércoles negro, el Olympique de Lyon rompió el sueño de levantar la Décima en el Bernabéu. Por eso, el único interés de la competición para los aficionados del Madrid reside en evitar que el Barcelona asalte su templo el 22 de mayo, a lo que se ha unido la curiosidad por las andanzas de viejos y no tan viejos conocidos. Futbolistas como Samuel, Cambiasso, Sneijder, Robben e incluso Eto´o, despreciados en su momento por el Madrid, están a un paso de la final.
Sneijder y Robben han sido dos jugadores clave para llevar al Inter y al Bayern a las puertas del título de la Liga de Campeones. Nueve meses antes, Manuel Pellegrini había sugerido a sus superiores que necesitaba a ambos en su plantilla. Pero la oleada de fichajes provocó un doble efecto: había que dejar hueco a Cristiano Ronaldo, Kaká y compañía y hacer caja para compensar un desembolso brutal.
Los holandeses se pasaron casi todo el verano recibiendo mensajes contradictorios. El entrenador decía que contaba con ellos y los dirigentes les empujaban hacia la puerta de salida. Sneijder llegó a insinuar que le hicieron la vida imposible: "Mi salida fue culpa de unos mafiosos... Lo que está haciendo Xabi Alonso también lo podría estar haciendo yo". El Madrid se justificó con los 15 millones de euros que pagó el Inter y las acusaciones de una vida privada desordenada del holandés.
En el caso de Robben, el Madrid lo consideró un jugador prescindible por sus frecuentes lesiones, pese a las que mantenía una elevada cotización. Eso permitió al club blanco recuperar 24 de los 34 millones de euros que Ramón Calderón pagó en 2007 al Chelsea. Robben se fue a Munich de mala gana: "Ha habido muchas mentiras, pero al final yo también tengo que decidir lo mejor para mí".
Robben se ha lesionado menos que en el Madrid y sus goles han resultado decisivos para que el Bayern sea líder de la Bundesliga, semifinalista de la Liga de Campeones y con ventaja (1-0) ante el Olympique de Lyon para alcanzar la final del Santiago Bernabéu.
Esteban Cambiasso fue, en su momento, una apuesta de futuro del Madrid que nunca llegó a consolidarse. Fichó en 1996, con 16 años, y tras dos temporadas en la cantera volvió a su país para jugar cedido en el Independiente y en el River Plate. En 2002 parecía formado para jugar en el Madrid, pero sólo aguantó dos temporadas. El ´Cuchu´ no encajaba en el proyecto de los galácticos y se marchó al Inter. Camino de Italia se cruzó con Walter Samuel, un compatriota que en el centro de la defensa del Roma se había ganado el apelativo de ´El Muro´. Llegó en mal momento, el del pletórico Barça de Ronaldinho, Deco... y Eto´o, el camerunés que no quiso Florentino Pérez.
Arséne Wenger, el técnico que dijo no a Florentino, ironizó sobre la política deportiva: "Vale la pena esperar en el Bernabéu para ver qué jugadores saldrán del club".