Álvaro Faes. e. especial a estambul
El cálculo no es empírico pero muchas veces las sensaciones van por el camino correcto. Y la que había ayer en Istambul Park era que el número de personas que trabajaban en la Fórmula 1 era muy superior a la de aficionados en las tribunas. Difícilmente llegarían a mil los que se acercaron hasta la pista, a una hora en coche de la una macrourbe a caballo entre Europa y Asia. Y entre los equipos, prensa, seguridad, comisarios, camareros y demás, se alcanzan los dos millares largos. El teatro ambulante de las carreras llega a la puerta de salida del Viejo Continente para retransmitirlo desde allí a todo el mundo. Pero que nadie se engañe. Queda Turquía para rato.
Lo garantiza Bernie Ecclestone. «Vamos a renovar el contrato por diez años», dijo, antes de explicar por qué la Fórmula 1 no prende en el país. «Hace una década nadie en Turquía sabía de qué iba esto. Lleva tiempo entenderlo pero se acabarán acostumbrando».
De vez en cuando, el capo de la Fórmula 1 pasa revista a los temas calientes del negocio. Asegura que pronto habrá un suministrador de neumáticos para el año que viene, cuando se consume la huida de Bridgestone. Pirelli tiene la pole, pero hay muchos acuerdos que cerrar, sin despreciar los últimos intentos de Michelin y Avon Cooper. «Tenemos doce equipos con los que negociar, está la FIA y tres candidatos. Suficiente para tomarse un tiempo pero pronto estará resuelto».
Ajenos a la realidad administrativa los equipos se lanzaron al campo de pruebas de los viernes. Ferrari se escondió y pasó el día probando la evolución de su conducto F. Ya no taparon con la mano el hueco que redirige el aire hacia el alerón y lo libera de carga aerodinámica para las rectas. Lo harán con el pie, aunque no quisieron confirmarlo. «Con alguna parte del cuerpo"« dijo Alonso para alimentar el enigma.
Las hojas de tiempos siempre llevaron en la parte de arriba el nombre de McLaren. El clásico espejismo de los viernes, porque Red Bull sigue siendo claro favorito para la pole. En su tanda larga, Sebastian Vettel fue un segundo por vuelta más rápido que Button. Sin embargo el inglés logró el mejor parcial del día en un giro con poca gasolina. El vigente campeón no se lleva a engaños. «Nadie recorta un segundo en quince días», que es la distancia de ventaja que tenían Vettel y Webber en Montmeló.
Alonso consiguió el quinto mejor tiempo pero cuando rodó largo fue mejor que McLaren. Un galimatías que resolverá hoy la sesión clasificatoria (13 horas, La Sexta). Lo que sí consiguieron Hamilton y Button con los McLaren fue la mayor punta de velocidad. Está claro que el concepto del conducto F no tiene secretos para el equipo de Woking, los inventores del sistema. Red Bull estrena el suyo esta carrera, otra ayuda para Vettel y Webber. Ellos lo accionan con el guante izquierdo, al que le adosan un añadido de espuma para llegar fácilmente con el dorso de la mano a tapar el agujero del conducto. Williams también lo añadirá a su coche. Es curioso que los equipos inviertan una millonada en un truco que para 2011 quedará abolido, como acordaron las escuderías.
El decimotercer tiempo de Massa tampoco es para tener en cuenta. A la infinidad de pruebas con el conducto F, que restaron tiempo para otros asuntos, añadió una salida de pista en la temida curva 8. Recién había calzado los neumáticos blandos, que quedaron inutilizados. Los neumáticos, por cierto, serán determinantes. El asfalto alcanzó ayer los 50 grados, buena noticia para Ferrari, aunque, como todos, deberán tener cuidado con los blandos, que pronto quedarán inutilizables.