MIGUEL GÁMEZ
En medio de un ambiente excepcional, con una temperatura muy agradable (incluso el ligero viento de Levante era de agradecer) se celebró la Mini Carrera, modalidad que se llevó a cabo por tercer año consecutivo y que consiste en los tres últimos kilómetros de la Carrera Urbana. El alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, dio el pistoletazo de salida, al igual que hizo en la «prueba reina». En la Mini Carrera, una prueba que cada año cuenta con más adeptos, participaron 2.086 personas, la mayoría de ellas niños y niñas, muchos de ellos acompañados de sus padres, mientras que otros corrían junto a sus mejores amigos/as.
A lo largo de los 3.000 metros pudieron verse escenas entrañables, tales como a mujeres y hombres llevando a su bebé en el carrito, a pequeños de tan sólo dos y tres años, a muchos chavales ataviados con camisetas del Málaga CF, del Unicaja de baloncesto y de la selección española de fútbol e incluso a alguna que otra niña haciendo la prueba en patines. Un momento apasionantes de la prueba, que comienza en la Plaza de Capuchinos (donde está la Iglesia de la Divina Pastora) a las 11.00 horas y que termina también en el Paseo del Parque, fue el paso por el túnel de La Alcazaba. Muchos padres y madres con sus niños gritaron «campeones, campeones» para animar a sus pequeños. Algunos de ellos incluso cantó el himno del Málaga CF. Al final, una vez que reciben la camiseta de regalo y la botella de agua, llega la foto de rigor en la meta, junto al escenario donde se dan los trofeos o en cualquier rincón de Parque.