Maratón de Málaga

Pilataxi, 'El hombre maratón', de Quito a Málaga

El secreto de este profesor de universidad es entrenarse en Quito, a 2.850 metros de altitud

09.12.2015 | 01:16
El ecuatoriano es profesor universitario.

El ecuatoriano Juan Eduardo Pilataxi se propuso hace seis años cumplir 100 maratones y viajó a Málaga para completar el pasado domingo en la capital de la Costa del Sol la número 59 de su vida.

­Cada maratón siempre viene acompañada de historias de superación de infinidad de atletas que al cruzar la meta se emocionan por el hecho de haber cumplido una meta personal. El pasado domingo, Juan Eduardo Pilataxi no pudo contener la emoción después de completar los 42 kilómetros y 195 metros del recorrido en la prueba malagueña. Cogió un avión desde Quito con la ilusión de completar en Málaga su carrera número 59 y seguir encaminado hacia su objetivo de llegar a las 100. Y no solo logró finalizarla, sino que rebajó en 17 minutos el tiempo que logró, hace un mes, en su última prueba en Lisboa.

Este apasionado de la maratón se fijó hace seis años el reto de llegar a las 100 carreras y cada año, participa en un total de 8, 10 ó 12. En la capital de la Costa del Sol mostró toda su emoción por completar una temporada más y volverá a retomar el esfuerzo el 24 de abril de 2014 en la «Rock and roll de Madrid». En Ecuador le conocen como «El hombre maratón», porque no hay nadie que tenga el récord de participaciones que él posee. «Yo cumplo mi sueño y el de todos los ecuatorianos», destaca el deportista.
Juan Eduardo Pilataxi, docente en la Universidad Tecnológica Equinoccial de Quito y en la Universidad Central del Ecuador, quiere ser un ejemplo para aquellos jóvenes o personas que están en la droga o atraviesan por momentos difíciles, para que observen que con fuerza de voluntad y sacrificio se puede conseguir cualquier cosa, ya que cada persona es la encargada de ponerse sus límites. «Lo que hago también es para mis estudiantes, para mi familia, para mi hijos y realmente, es para toda la sociedad del mundo que pasen a ser deportistas».

Entrenase a 2.850 metros

Hay una pregunta que siempre surge para un corredor de maratón que no es un atleta profesional: ¿cómo se prepara esta carrera? Pilataxi considera que cuenta con una pequeña ventaja y es la de entrenar en Quito a 2.850 metros de altura. Pero también, considera que hay un «entrenamiento invisible». Lo califica como una preparación que nadie ve y en la que hace muchas cosas que nadie sabe. «No tienes ningún vicio, haces un entrenamiento diario y estás en el proceso de hacer bien las cosas. Eso ayuda bastante», resaltó. Para él, un entrenamiento visible lo puede hacer cualquier persona buscando ejercicios en internet o con los consejos de un amigo que tenga más experiencia en una maratón.

Como él mismo se define, el profesor quiere ser un ejemplo para esos jóvenes a los que se les despierta un interés por participar en una maratón y les lanzó un mensaje: «Yo reconozco que el correr una maratón es sumamente fuerte. Hay veces que entreno para decirles a mis amigos,que lo que yo hago es para que los nuevos corredores no terminen diciendo que no vuelven a correr más una maratón».

Además, admitió que hay que tener una fuerza de voluntad muy grande en esos momentos de la carrera en la que los kilómetros se hacen eternos y comienza a aparecer el dolor y el temido muro comentado por los atletas a partir del kilómetro 30. En esos momentos cruciales en los que la tentación del abandono está presente, Juan Eduardo Pilataxi piensa en su familia, sus hijos y en todo lo que le rodea para encontrar el aliento necesario para seguir.

«A mí, creo que me ayuda bastante, porque soy muy católico. Y donde voy agradezco y pido a Dios antes de comenzar y después de terminar la carrera». Para este profesor de universidad, si hay un entrenamiento muy responsable y fuerza mental, los momentos duros no existen porque se ven vencidos por la ganas de cumplir con el sueño de batir marcas carrera a carrera. Y añadió que nadie debe improvisar una maratón, sino que debe llegar en unas excelentes condiciones físicas.

Lo más admirable que le puede ocurrir a un deportista, y en general a cualquier persona, es emocionarse continuamente por aquello que hace. El finisher ecuatoriano, como se conoce a los corredores que completan una maratón, afirmó que cada vez que cruza la línea de meta sus emociones están a flor de piel, algo que no terminan de comprender en su círculo más cercano. Él tiene una explicación clara.

«La Maratón de Málaga es la última de mi temporada y acumulas muchas emociones que son difíciles de explicar. Después de la última carrera tienes unos días merecidos para descansar, y en otras carreras, al terminar planificas a dónde vas a ir, los entrenamientos...».

Pilataxi no quiso olvidarse de los responsables de las universidades en la que imparte enseñanzas, ya que le permiten compaginar, en la medida de lo posible, su trabajo y su pasión por el atletismo y por completar 100 maratones por todo el mundo.

El sudamericano demuestra con su mensaje cómo el deporte es capaz de romper fronteras y actuar como un modelo de vida para aquellas personas que necesitan agarrarse a algo para seguir adelante y no decaer. Juan Eduardo Pilataxi ha demostrado que las metas personales se pueden conseguir o al menos no darse nunca por vencido y luchar por batirlas.

@EduuVilla7

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