Tenis de mesa

Un barrio en la máquina del tiempo

El CMT IES El Palo Purezza vuelve a disfrutar del tenis de mesa con el ascenso a Primera División Nacional, la segunda categoría nacional, en la que ya estuvo hace casi tres décadas – José María Sánchez-Cañete, entonces alumno de la Escuela, es hoy su timonel general

09.06.2016 | 18:55
Los alumnos de la Escuela IES El Palo están volviendo a disfrutar de un deporte con gran arraigo en la barriada.

El tenis de mesa en El Palo vuelve a gozar de buena salud. Como si estuvieran en una máquina del tiempo y no hubieran pasado casi tres décadas, el IES El Palo volverá a disputar Primera Nacional. Tras muchos años fuera del foco, el tenis de mesa en la barriada vuelve a brillar con luz propia.

Cuesta llegar al lugar donde nos esperan los protagonistas, aunque la dura travesía merece la pena. En el último lugar de Málaga, en un pabellón recóndito, al que se llega tras pasar por un laberinto de pistas deportivas, se siguen cocinando, a fuego lento, jóvenes talentos. Y no tan imberbes. En esas cuatro paredes se ha gestado un logro, que tiene un toque de añejo.

Allí, más de 25 años después, la Escuela de IES El Palo ha conseguido el ascenso a la segunda categoría del tenis de mesa nacional. Antonio Jesús Jiménez, José Luis Pérez, Jaime Pérez, Antonio Herrán y tres alumnos, entre los que destaca Juan Pacheco; han sido los héroes. Aunque nada de esto hubiese sido real sin la figura de José María Sánchez-Cañete.

El hijo de Francisco Sánchez-Cañete, una persona clave en la historia del club, ha conseguido reflotar una tradición que en la barriada desapareció allá por 1990. Por aquel entonces él era jugador y decidió salir de la ciudad para buscar metas más ambiciosas. El reconocido Rumadi de Córdoba fue su destino. Ahora, tras una trayectoria reconocida, intenta recuperar un deporte arraigado donde él creció. Eso sí, como el mismo reconoce, hubiese sido imposible sin la inestimable colaboración de Manolo López, Joaquín Ruano, Pepe Salguero y Sebastián Gómez, este último director del centro de enseñanza de El Palo. .

«Volvemos a tener el club donde se merece», dice Jose Mari. Después de completar con él una charla y varios toques sobre una mesa, uno se da cuenta del porqué de todo esto. Con una ilusión desbordante como bandera, su único objetivo es seguir haciendo más grande a la entidad. En definitiva, evitar de todas formas un lapso tan funesto como el que hubo.

Su labor y su imagen son casi veneradas en la entidad. «Él es la razón de que yo hoy esté aquí», esgrime Manolo López, uno de los pioneros del tenis de mesa en la barriada. «Todo lo que sé lo he aprendido gracias a él», reconoce con orgullo Juan Pacheco, uno de sus alumnos aventajados.

Ahora con una estabilidad notable, al «jefe» el ascenso no le nubla la mente. «Estamos en el punto donde tenemos que estar para realmente tener una pequeña seguridad. Se quiere crecer poco a poco. A veces por mirar para arriba descuidas lo de abajo», explica José María Sánchez-Cañete.

En el club van todos a una y esa es una de las claves de su éxito. Todos insisten en reconocer el gran compañerismo que existe entre todos los integrantes. A la hora de hablar hacia el exterior, su mensaje también es unánime. «Lo primero es recuperar la zona. Volver a tener este nivel y la gente es un orgullo», afirma Manolo López.



Si el presente ya es espléndido, lo que se atisba en el horizonte para este CTM IES El Palo Purezza sí que es esperanzador. Merced a los buenos resultados deportivos podrán sumar un equipo más a la competición. De esta forma, tendrán representación en Primera Nacional, en Tercera Nacional, en Liga Provincial y en categoría Regional. Eso sin olvidar a dos equipos de veteranos. Sin duda, una coyuntura que «obliga» a crecer. Por si esto fuera poco, desde la directiva han conseguido un objetivo primordial para ellos. Desde la temporada que viene la Escuela del club formará parte de las Escuelas Deportivas del Ayuntamiento de Málaga. Una posible inyección de jugadores que multiplicaría por dos la masa social del club.

Una barriada entera vive un déjà vú. La larga espera no ha sido en balde y por suerte, la paciencia, una virtud al alcance de unos pocos, está siendo el eje sobre el que giran ahora cada acción. La casa se está construyendo desde los cimientos y así dificilmente podrá volver a caer. En septiembre se afronta un gran reto, aunque con esa ilusión pocas cosas se pueden torcer.

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