Natación. Entrevista a Paula Ruiz

"En la natación en aguas abiertas todo es impredecible y eso me encanta"

Málaga puede presumir de campeona del mundo júnior 1 de natación en aguas abiertas: Paula Ruiz

01.08.2016 | 17:48
Paula Ruiz, en el Centro, posa para La Opinión de Málaga, tras una jornada dura de entrenamientos.

El título mundial compensa todas las horas de esfuerzo y sacrificio que Paula dedica a la natación

Tras proclamarse campeona del mundo júnior de aguas abiertas en el Mundial de Hoorn (Holanda), Paula Ruiz (Málaga, 16/02/1999) no deja de entrenar muy duro para poder seguir sumando títulos a su impecable currículum deportivo. Su motivación ahora es conseguir el próximo Europeo Júnior, que se disputará el 20 de septiembre en Italia.

¿Cómo se siente al ser una campeona mundial? ¿Ya se lo cree?
Al principio no me lo pude creer. Yo sabía en todo momento en la prueba que era campeona del mundo porque me fuí al instante. Cuando llegué, mi primera reacción fue reir muchísimo. A día de hoy ya lo voy asimilando porque ya ha pasado tiempo, pero le quito importancia para poder centrarme en los entrenamientos.

¿Cómo ha sido tu experiencia en el Mundial de Hoorn?
Me ha gustado muchísimo. Yo fui a un Mundial de aguas abiertas hace dos años y nadé cinco kilómetros, pero fui muy desmotivada porque era final de verano y ya había quedado campeona de Europa en el Europeo, estaba cansada y no me salió tan bien como esperaba. Ahora, en este Mundial, sabía que estaba muy fuerte y solo me tiré pensando en hacerlo lo mejor que pudiera. Lo que no me esperaba era estar tan fuerte.

¿Cuáles han sido y son sus máximos apoyos?
Por supuesto, mi familia porque siempre ha estado ahí. El año pasado me lesioné y ellos estuvieron ayudándome y apoyándome en todo. Mi entrenador, Xavi Casademont, que me ha ayudado un montón insistiéndome para no decaer. Mi preparador físico, que es Manuel Santiago, que sabe que me vino muy bien que me acompañase al Mundial porque me ayudó muchísimo a nivel emocional, a afrontar todas las pruebas. A mi club, el Mairena de Aljarafe, que sus entrenadores y los niños son un amor. He llegado nueva este año y me han tratado como a una más, como si llevase toda la vida allí y me han transmitido su fuerza. Le doy las gracias a mi nutricionista, Francisco de Jaime, porque este año empecé un poco mal cuando salí de la lesión y me ayudó con una serie de dietas. A raíz de eso pude entrenar perfectamente. Agradecerle todo lo que han hecho por mi a mi fisioterapeuta de cabecera, Ivan Medina, y el fisio que tengo en Inacua, Juanmi, ambos siempre han estado pendientes a mi y eso lo valoro muchísimo. Y por último a mi patrocinador, Turbo, por todo el material que me ha proporcionado.

¿Cuándo decidió dedicarse a este deporte y por qué?
Yo empecé a nadar con dos años. Cuando estaba en el Club Mediterráneo, Javi Sola, entrenador de allí, me vio con seis años y me dijo que lo acompañase a la primera travesía de Torremolinos para observar, ya que no podía nadar porque era muy joven. A raíz de eso, me empezó a gustar. Lo probé, ganaba y era como una cadena. Para mí, él fue una ayuda y un gran entrenador. Él me dio pie a probar este deporte y creo que si hoy estoy donde estoy, una parte se lo debo a él.

¿En qué consiste su rutina de entrenamiento?
Un día normal de colegio me levanto a las cinco de la mañana y a las seis ya estoy entrenando en el agua. Después me quedo una hora más con los chicos absolutos porque quise ampliar mi entrenamiento. Le pedí al colegio llegar una hora después y no hubo problema, así que entreno de seis a nueve de la mañana. Después voy al colegio y almuerzo en la hora del recreo porque allí se come a las tres y a las tres y cuarto tengo que volver a entrenar. Si almuerzo a las tres no puedo digerir bien la comida y en el entrenamiento me encuentro mal. Mi madre me lleva todos los días la comida al recreo. Después vuelvo a entrenar de tres y cuarto hasta la hora que diga mi entrenador, un día a las siete, otro a las ocho y media... depende. Después vuelvo a casa lo más pronto posible sabiendo que tengo que cenar, estudiar y descansar para estar fuerte al día siguiente.

Ahora que estoy preparando el Europeo, que es en septiembre. Empiezo a entrenar a las ocho de la mañana y termino sobre las once. Después estoy tranquila porque no tengo clase y vuelvo a entrenar de cuatro a siete aproximadamente. Si no estuviese preparando este campeonato, me tendría que apuntar a un gimnasio, aunque no nadase, porque la vida de un nadador se desfonda muy rápido y tarda mucho en recuperarse. Además, no es solo porque lo necesite, sino porque no puedo estar tumbada en el sofá.

¿Cuántos sacrificios ha tenido que hacer a sus 17 años para poder dedicarse plenamente a este deporte?
Un montón. Yo estaba antes en un colegio normal, pero cuando te aceptan la beca en un centro de alto rendimiento todos tenemos que estar en el mismo. Mi colegio de antes era el Puerto Sol, donde estaba muy mimada y tenía mi grupo de amigas. Tuve que cambiar y cuando no puedes quedar para fiestas o cumpleaños porque estás entrenando, la relación se va gastando. Si tienes un verano como el mío, entrenando muy duro y sin poder salir una noche porque tienes que madrugar mucho, dejan de llamarte porque siempre es un no. Pero no es porque no quiera, sino porque no puedo. La vida social para mí es muy difícil. Tengo un grupo de amigos nadadores, pero van cambiando porque se cansan, lo dejan, los cogen en otro sitio...

¿Qué próximos retos tiene en mente?
Ahora tengo el Europeo que es el 20 de septiembre. Es en Italia y tengo muchas ganas de ir porque nunca he estado en ese país. Esa es la única motivación que le encuentro, a parte de los entrenamientos y que me gustaría ser también la campeona de Europa ya que lo he sido del mundo. Aunque las condiciones dependen mucho y es lo bonito de las aguas abiertas. En Holanda hacía frío y muchas olas, que a mi me encanta, y en Italia dicen que el agua está caliente y tranquila, y a mí eso no me viene bien, no me gusta porque es como si a una piscina le quitas las paredes. Dependen mucho las condiciones y es lo que me atrae de este deporte. Es todo muy impredecible.

¿Se ve en los próximos juegos de Tokio?
Sí, pero no sabría si en piscina o en aguas abiertas porque he tenido años muy buenos en piscina y años muy buenos en el mar, como ahora. Pero me encantaría poder ir porque creo que es el sueño de cualquier deportista que está tan metido en ello. Este año no pude ir al Preolímpico, que es una prueba que se hace antes de los Juegos Olímpicos para poder ir, porque había que hacer una mínima en piscina que yo no hice. Hay gente que se enfadó muchísimo con eso porque no tiene nada que ver la piscina con el mar.

¿Hay alguien que le sirva como modelo o inspiración?
Erika Villaécija es un gran referente de aguas abiertas y Mireia Belmonte en piscina. Pero yo no quiero que la gente me compare. Yo soy una persona distinta y hago las cosas a mi manera. Ojalá el día de mañana yo pueda llegar a ser como ellas, pero siendo Paula Ruiz, no como la chica que se parecía a otra nadadora.

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