Baloncesto. Liga Endesa
RAFAEL M. GUERRA
¿Para qué esperar? Ante la gravedad de la situación, la plantilla al completo del Unicaja se reunió ayer de urgencia en el vestuario del Martín Carpena, todavía en caliente, justo a la conclusión del encuentro. Muchos, la inmensa mayoría, ni siquiera habían pasado todavía por la ducha. El caso es que tras escuchar las breves palabras de Chus Mateo, el equipo le pidió a todo el cuerpo técnico, además de a los médicos, fisios y responsables de material, que abandonaran el vestuario, puesto que el equipo quería hablar largo y tendido de la situación. Y lo hizo durante una hora. 60 minutos en los que la plantilla pudo discutir abiertamente, de tú a tú, de jugador a jugador, sin intermediarios.
Los 13 jugadores de la plantilla asistieron a la reunión. Berni Rodríguez y Jorge Garbajosa llevaron la voz cantante y durante la cita se intercaló el español con el inglés. Los mensajes fueron claros y contundentes. Hay que recuperar el nivel que ha exhibido el equipo durante toda la temporada.
Se esperaba un bajón de juego tras la Navidad, pero de ahí al bache actual, con seis derrotas consecutivas, y tres de ellas ante rivales inferiores como Fuenlabrada, Manresa y Obradoiro, media todo un abismo.
Se pidió un esfuerzo individual por el bien de todo el grupo. Y una reflexión profunda durante la tarde del domingo para llegar al entrenamiento de hoy lunes con la menta limpia, una mentalidad ganadora y ganas de trabajar.
El primero en abandonar la reunión fue Mark Payne, ya que ni siquiera tuvo que ducharse. Y el último, cuando el reloj marcaba ya casi las 15.30 horas, fue Luka Zoric. El croata tuvo que ser atendido por los fisios del Unicaja, ya que recibió un fuerte golpe en el cuádriceps de la pierna derecha.
Es sorprendente el cambio que ha dado el equipo y el bajísimo nivel por el que atraviesan determinados jugadores. Y, lo que más llama la atención, es que el cambio ha sido radical, casi de un partido para otro. Por poner sólo un ejemplo, basta ver los números y las sensaciones de Kris Valters. El letón era uno de los destacados del equipo. De hecho, en la debacle de Manresa (86-68), el base firmó 17 puntos, tres rebotes, seis asistencias y 25 de valoración. Acto seguido, ante el Gescrap Bilbao en Euroliga, Valters no anotó un solo punto, un hecho insólito, y se quedó en menos cuatro de valoración. En Las Palmas sólo anotó dos puntos y se quedó en menos uno de valoración. Ante el Siena, otra vez sin puntos y menos uno...
La derrota de ayer fue especialmente dura y dolorosa para un hombre, Chus Mateo. Perder como se hizo, en casa, ante el equipo de Santiago de Compostela, y en la situación en la que está el Unicaja, ha sido de largo el palo más duro que el entrenador madrileño se ha llevado desde que se hizo cargo del equipo hace poco más de un año en sustitución de Aíto García Reneses.
En el Martín Carpena sólo había perdido dos duelos ligueros bajo su mando, ante Barcelona –la pasada temporada y en los play off–, y ante el Real Madrid de Rudy Fernández y Serge Ibaka hace unos meses. Lo del Obradoiro ha sido inesperado y muy doloroso. Pero él y sus ayudantes, Paco Aurioles y Ángel Sánchez Cañete, están convencidos de que van a salir, más pronto que tarde de esta terrible situación.