Análisis

¿Qué le pasa al Unicaja?

El equipo acumula cuatro derrotas seguidas y tiene muy complicado lograr el billete para la Copa del Rey

24.12.2015 | 05:00
Joan Plaza tiene mucho trabajo por delante, tanto en lo deportivo como en lo anímico.

¿Qué le pasa al Unicaja? Es la pregunta del millón. Ni Joan Plaza fue capaz, tras el partido del martes en Las Palmas, de poder explicar qué le ocurre a un equipo que hace dos semanas parecía lanzado y en progresión ascendente, pero que ahora no da señales de vida, le falta chispa y juega sin actitud ni aptitud.

La verdad es que la papeleta que tienen el entrenador catalán y el resto del cuerpo técnico no es sencilla. Hay que levantar a este equipo, con serios problemas deportivos –al menos en la Liga Endesa–, pero sobre todo con una alarmante carencia anímica, que le hace incapaz de levantarse cada vez que el rival se pone con una cierta ventaja en el marcador.

Hay algunas cuestiones que, tras tres meses de competición, no admiten mucho debate. ¿Es esta plantilla mejor que la del pasado curso? Pues si nos atenemos al juego y los resultados, hay que convenir que no.

Mercado veraniego
El club salió al mercado el pasado verano en busca de reforzar el plantel tras la marcha forzosa de Jayson Granger y las no renovaciones decididas por el staff técnico de Toolson, Vasileiadis, Stefansson, Caleb Green y Golubovic. Ninguno de los fichajes que han llegado, por ahora, mejora a los que ya no están. Se ha visto a cuentagotas la calidad de Richard Hendrix, Nedovic ha mostrado una gran irregularidad, Dani Díez está a años luz de las prestaciones en ese puesto de Carlos Suárez y la pareja de escoltas (Smith&Jackson) no hacen olvidar a Vasileiadis y, sobre todo, a Ryan Toolson.

La conversión de Suárez
No hay ninguna duda de que Carlos Suárez fue la pasada temporada el mejor alero alto de la Liga Endesa. Su temporada fue espectacular. Si no estuvo en el Eurobásket con España fue por cuestiones no estrictamente deportivas.

Tras acabar la temporada, el club se decidió a apostar por el proyecto de futuro de Dani Díez, uno de los mejores jugadores nacionales de la pasada campaña. Con Kuzminskas renovado y la llegada de Díez, Plaza decidió que con dos aleros altos era más que suficiente y Suárez pasó a ejercer este curso de ala-pívot, una posición en la que también jugó puntualmente buenos minutos la pasada campaña.

Pero el «cambio» no ha salido bien... al menos por ahora. La calidad de Suárez está fuera de toda duda, su compromiso es total con el equipo, pero el madrileño no marca las mismas diferencias en la «pintura» que en el perímetro. El resultado es que el mejor alero de la última Liga es hoy un ala-pívot que no destaca en la rotación de Plaza.

Plantilla, sí; equipo, no
No hay más que ver al Unicaja estos últimos partidos para darse cuenta de que ha dejado de jugar como equipo. Hay una buena plantilla, pero falta espíritu colectivo. Hay demasiados jugadores que quieren hacer la «guerra» por su cuenta. Es raro ver circular el balón en ataque o buenos pases al compañero para generar ventajas contra las defensas rivales. El último alley hoop de Fran Vázquez se pierde en la noche de los tiempos, más que nada porque no le llegan balones al de Chantada. Otro dato de que no hay juego colectivo: en Las Palmas, ¡¡6 asistencias!! en 40 minutos. El rival, 23.

Defensa
Una de las principales señas de identidad del juego del Unicaja desde la llegada de Joan Plaza al banquillo verde ha sido la defensa. El equipo de Los Guindos fue 21 jornadas líder la pasada campaña gracias, sobre todo, a su compromiso colectivo atrás. Este curso no hay ni rastro de ese celo defensivo. El Gran Canaria le metió el martes 98 puntos. Dos días antes, el CAI de Zaragoza, casi 80. El CSKA, el viernes anterior, 88... Cualquier equipo le hace un roto a la defensa verde, que no encuentra ninguna regularidad.

Irregularidad
El Unicaja de esta temporada no ha sido capaz de jugar bien dos partidos seguidos. Brillante en Europa, ha naufragado el fin de semana siguiente en Liga Endesa. Una imagen muy similar de aquel Unicaja de Jasmin Repesa capaz de ganar los viernes en Estambul, Moscú o Tel Aviv, y perder 48 horas después en Santiago, en pista del Estudiantes, o en el Carpena, frente al Baloncesto Sevilla. Mejor no acordarnos de cómo terminó aquel año sin Copa... y sin play off.

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