Euroliga: La Previa

La credibilidad del Unicaja, a examen en el duro OAKA

El equipo malagueño quedó muy tocado por la derrota en Valencia y quiere volver a ganar en Euroliga – Kuzminskas no jugará hoy ante el Panathinaikos

08.01.2016 | 09:59
Cooley y Smith, camino del autobús, antes de viajar con el equipo.

El examen es hoy, en Atenas, en el imponente OAKA, el escenario donde el Unicaja ha disputado su única Final Four, un inolvidable fin de semana de mayo de 2007. Insisto en que es hoy y no el domingo, en Málaga, ante el Obradoiro. Cada cosa a su tiempo. A cada competición su momento. Y el Unicaja tiene esta noche en la pista del histórico Panathinaikos una ocasión única de ponerse en cabeza de su grupo del Top 16. Carretera y manta, hacia un lugar deseado, añorado y sólo una vez visitado: el Top 8. Falta mucho, muchísimo todavía. Por eso corre hoy el equipo malagueño el serio riesgo de pensar en las graves urgencias coperas, y desviar su mirada a la Liga Endesa; en vez de poner su foco, sus cinco sentidos, en lo que esta noche está en juego, que es mucho, en el increíble OAKA griego, en el anillo olímpico de los Juegos de Atenas 2004.

El triunfo en el estreno de la segunda fase continental ante el Darussafaka da un colchón de tranquilidad al Unicaja. El Panathinaikos, sin embargo, cayó en su debut en Estambul ante el Fenerbahce, el gran favorito. Las urgencias son hoy para ellos, para los de Aleksandar Djordjevic, el genial exbase que jugó en Barcelona y Madrid, y que se ha hecho cargo del conjunto del trébol este verano, tras dirigir a Serbia en el Eurobásket.

Todo lo peor que puede sucederle hoy al Unicaja es perder en Atenas. ¿Pasaría algo grave? Absolutamente nada. Caer hoy en el OAKA entra en los cálculos de todo el mundo. Lo que sí que se juega hoy el equipo de Joan Plaza es su credibilidad. Las formas. El cómo. Porque si alguno abrió la caja de las justificaciones y excusas al perder por 11 en Valencia, hoy se corre el serio peligro de continuar con ese argumento. Ante el Panathinaikos se puede perder, por supuesto. Pero compitiendo, dando la cara, jugando a tope, muriendo por la camiseta. Si entregando el máximo, si tratando de jugar un buen baloncesto, el Unicaja perdiera hoy por 11 o por 21 o por 31, sólo quedaría darle la mano al rival y volver a Málaga.

Lo que hoy está prohibido es volver a ver caras de conformismo. Sentirse superado sin entregar lo máximo en la pista. Hablar de que lo lógico aquí es palmar. Las formas, al fin y al cabo, es lo que queda, lo que tienes. Eso y las sensaciones. Y el Panathinaikos que hoy estará esperando al Unicaja con el cuchillo entre los dientes no es el de hace una década. Ni siquiera el mismo de hace un lustro. Es un rival menos superpoderoso, aunque igualmente favorito para la contienda de esta noche en su cancha.

Qué bien nos vendrían el exNBA Nick Calathes o el «pulpo» Diamantidis, ¿verdad? Dos bases directores de orquesta, creadores de juego. Pero ellos estarán hoy en el otro bando, mientras que el Unicaja comparece con la baja de su jugador más desequilibrante, el lituano Mindaugas Kuzminskas. El «rubio» se quedó en Málaga con fiebre. Así que sus compañeros deberán redoblar esfuerzos. Puede que incluso Suárez tenga sus primeros minutos como «tres», lo que provocará que Cooley acapare más protagonismo como «cuatro». Será una buena oportunidad para que Dani Díez dé un paso al frente y justifique la apuesta que el club ha hecho por él.

Nelson vuelve al OAKA. Será un encuentro especial para DeMarcus Nelson, el nuevo base del Unicaja. El americano con pasaporte serbio jugó la pasada temporada en el Panathinaikos de Dusko Ivanovic. No continuó, aunque el club del trébol tenía una opción sobre él. Seguro que hoy querrá reivindicarse, como hacen muchísimos ex del Unicaja que regresan a Málaga.

Ganar fuera de casa siempre es muy complicado en Euroliga. Especialmente en el Top 16. Y el OAKA siempre es un plus. Ya ganó el Unicaja una vez en esta pista. Eran otros tiempos y otro equipo. En la temporada 2005/06. Diez visitas y el único saldo positivo, por el momento, fue ese triunfo. Pero supone un buen comienzo sobre el que edificar una nueva sorpresa. Necesitará el Unicaja ser el equipo de la Euroliga (sólido, duro, agresivo), no el de la ACB. La competición no espera. Hoy hay una gran oportunidad. El Cedevita sorprendió ayer al Darussafaka. ¿Por qué no el Unicaja hoy al PAO?

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