Opinión. La libreta del duque de Chantada

El corazón partío

12.05.2017 | 05:00

Málaga – Sevilla, Sevilla – Málaga. Es la historia de una rivalidad política, económica y geográfica. Unicaja – Baloncesto Sevilla, Baloncesto Sevilla – Unicaja. Es la historia de una rivalidad deportiva que se une a la anterior entre dos ciudades muy distintas, a pesar de estar separadas sólo por 200 kilómetros, compartir país y hasta comunidad autónoma. La suerte ha querido que, además, este enfrentamiento se produzca en la última jornada de la Liga y con muchas, quizás demasiadas, cosas en juego. Los malagueños se juegan el factor campo en los play off y los sevillanos, el descenso. Lo que para muchos sería un gran final de temporada mandando al eterno rival a los infiernos, en este caso se complica por la presencia en las filas béticas de dos leyendas de Los Guindos como Berni y Carlos, además de la presencia de Alfonso Sánchez.

Ser los hijos de dos grandes jugadores de tu club no es fácil, pero tanto Berni como Carlos han conseguido dejar atrás el recuerdo de sus padres y convertirse en referentes para una afición que los adora. Berni, ya alejado de las canchas, se estrena en los despachos en una temporada con demasiados contratiempos. Su carrera como ejecutivo está todavía por descubrir, pero como jugador era muy bueno. Quizás su segundo plano en la selección, unas veces por la lesiones y otras por la cantidad de talento que tenía el equipo, no ha dejado ver toda su dimensión como jugador.

Berni era un jugador imprescindibles en los éxitos de la selección. No sólo por su faceta de «pegamento» del vestuario y su eteno buen humor que contagiaba a todos. Su afán integrador era tan grande que durante todos los partidos del Mundial de Japón en 2006 en la presentación de los jugadores, no sólo chocaba sus manos con sus compañeros y con todo el staff técnico, sino que llegaba hasta mí, que como periodista de laSexta tenía un hueco justo detrás del banquillo español.

Su valía deportiva era también enorme y la prueba nos la dio en esa misma competición cuando después de casi no jugar en todo el Mundial en la final asumió un rol protagonista.

La lesión de Pau Gasol obligó a todos a dar un paso adelante y Berni asumió la tarea de parar a Papaloukas, la gran estrella helena, y entre él y Marc Gasol consiguieron parar el pick and roll que había matado a Estados Unidos y que hacia a la perfección con Schortsanitis.

Carlos apura sus ultimas temporadas botando el balón naranja en la élite al timón del equipo sevillano. El autor de algunas de las canasta decisivas más importantes de nuestro baloncesto como la que nos dio el titulo de Mannheim o el triple que derrotó a Estados Unidos en el Mundial Júnior de Lisboa ha sabido destacar conviviendo con jugadores de la talla de José Manuel Calderón, Raúl López o más tarde Ricky Rubio. Ambos se merecen este fin de semana un gran homenaje del Palacio Martín Carpena y seguro que consiguen que muchos malagueños piensen que si no ganan, al menos no habrán perdido. Suerte?

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