Crónica
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Y al séptimo partido, resucitó

El Unicaja gana al Divina Seguros Joventut, rompe su mala racha de seis derrotas seguidas y se mantiene entre los ocho primeros de la Liga Endesa

04.12.2017 | 10:00
Y al séptimo partido, resucitó

Los verdes equilibran su balance de victorias-derrotas (5-5) y siguen en la pelea por amarrar un billete para la próxima Copa del Rey - Nedovic y Brooks abandonaron el partido en el último cuarto lesionados en sus tobillos

Punto final a una de las peores rachas que se recuerdan en el Unicaja. Siete partidos después, el Unicaja volvió a ganar. Tras casi un mes de derrota tras derrota -alguna, por cierto, de muy difícil digestión-, el Divina Seguros Joventut fue ayer la panacea perfecta para los verdes, que suman la quinta victoria de la Liga, se asientan entre los ocho primeros de la tabla y siguen vivos en la lucha por estar en febrero en la Copa del Rey de Gran Canaria 2018. Un objetivo mínimo cuando arrancó la Liga en septiembre, pero que a día de hoy es casi una obsesión para jugadores, staff técnico, afición y club.

El equipo había amagado ante el CSKA y frente al Panathinaikos con una presunta mejoría respecto a días como el del Real Madrid o el del MoraBanc Andorra, pero faltaba el premio final. Rematar con la victoria. Sin grandes alardes y cumpliendo el expediente con más pena que gloria, el equipo superó anoche a la Penya. Ahora mismo no se le puede exigir más a este Unicaja. Es época de sufrir. El que quiera espectáculo que vaya al Cervantes, al Albéniz o a ver las luces de la calle Larios. A día de hoy, que no lo busque en el Palacio.

La victoria tuvo, eso sí, su parte negativa. Y es que en el esprint final, con la victoria ya en el bolsillo, Nemanja Nedovic y Jeff Brooks se fueron del partido lesionados en el tobillo. A priori no parecía excesivamente grave lo de uno y lo del otro, pero lo cierto es que el alma se le encogió a más de uno al ver al jugador franquicia y al ala-pívot norteamericano, tirados en la pista y con evidentes signos de dolor.

Era una cita clave. La victoria mantiene hoy al equipo de Los Guindos en la lucha por ganarse un billete para la Copa del Rey. La primera vuelta liguera sigue quemando etapas a velocidad vertiginosa y el Unicaja no tiene mucho margen de error. Perder anoche habría dejado a los de Plaza fuera de los 8 primeros de la clasificación y con un calendario inminente de órdago: Tecnyconta Zaragoza, Iberostar Tenerife y Bilbao Basket, los tres fuera de Málaga.

El Unicaja ganó ayer porque tiene mucho más talento, porque los jugadores del banquillo de Plaza fueron mucho más decisivos que los que salieron de refresco en el equipo de Diego Ocampo y porque Salin, Alberto y compañía estuvieron especialmente finos desde el 6.75 y el porcentaje de acierto se fue hasta el 44% en el tiro de 3.

Buena noticia, sobre todo, la mejoría del base canterano. Albertito ha tenido un arranque de temporada que le ha provocado más de una lágrima. El pelirrojo es todo corazón, siente la camiseta como el que más y el no poder ayudar tanto como él querría le ha tenido frustrado y enfadado consigo mismo. Ayer, el MVP de la pasada final de la Eurocup volvió a ver aro, estuvo bien en la dirección, se fajó atrás y dio un evidente paso al frente muy necesario ante otro día para olvidar de Ray McCallum, que ni está ni ya casi nadie le espera. El base norteamericano fue ayer un desastre.
Otra vez. Y van... No aportó nada de nada. Increíble su desplome respecto a la pretemporada. Si no lo veo no lo creo.

El partido fue malo. Emocionante, pero malo
. La primera parte fue un quiero y no puedo para un Unicaja infinitamente superior en talento y recursos a su rival, pero incapaz de romper el partido por su falta de continuidad, por su inconsistencia y por sus errores en ambos lados de la pista. Para hacérselo mirar, por ejemplo, el 8 de 21 en tiros de 2, tras esos primeros 20 minutos (38%). Los verdes aprovecharon la buena puesta en escena de Salin desde el banquillo para irse 12 arriba en el marcador y a partir de ahí gestionar su ventaja. El rival hizo la goma, pero logró su objetivo y se agarró al partido al llegar el intermedio, 36-33.

El tercer cuarto fue más de lo mismo. El Unicaja siempre mandó en el marcador, pero cada vez que quiso acelerar, el rival respondió con un pequeño parcial de contención. El partido estaba condenado a su resolución en el último cuarto. La Penya se colocó a 3, 67-64, más cerca que nunca. Pero los verdes se pusieron las pilas y cerraron el duelo con un triunfo incontestable, 86-74.

El jueves, visita europea al Baskonia en Vitoria. Y el domingo, viaje importantísimo a Zaragoza para tratar de sumar otra victoria camino de la Copa del Rey de Gran Canaria 2018. Esto es un no parar.

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