En Mallorca

Una casa decorada al estilo contemporáneo

Líneas rectas y el juego de contrastes entre tonos blancos y negros dominan un diseño que permite ahorrar energía

06.10.2013 | 08:07
Una casa decorada al estilo contemporáneo

Les mostramos una obra de elegancia simple, magnificada sin embargo por el contraste constante. Obra del arquitecto Jaime Salvá Pascual se trata de una vivienda unifamiliar aislada con piscina, de estilo contemporáneo, en una parcela de 529 metros cuadrados situada en la urbanización 'Vinas de Son Veri' (Mallorca) donde el blanco y el negro son los protagonistas. Las líneas rectas y el juego de volúmenes dominan la estructura de esta casa de 158 metros cuadrados distribuida en dos plantas y sótano.

El emplazamiento jugó un papel importante a la hora de desarrollar la obra. Una nueva urbanización en donde todavía existen solares por construir, permitía crear una arquitectura de vanguardia, en donde las formas volumétricas de la vivienda son resultado de la voluntad de conseguir un diseño proporcionado, escultórico y funcional, ya que responden a su distribución interior. Pero también son resultado de la búsqueda de elementos pasivos de la arquitectura bioclimática y sostenible, como son la perfecta orientación respecto al sol, que en invierno penetra en el interior calentando la casa, mientras que en verano, cuando los rayos tienen una inclinación mayor, son frenados por la dimensión de los porches, que no permiten su entrada directa, lo que hace que la casa no se caliente y ahorre energía.

Por otra parte, se diseñaron aperturas de huecos en posiciones estratégicas que permiten una ventilación cruzada que refresca y regenera el aire interior, disminuyendo la utilización del aire acondicionado en los meses calurosos y aprovechando al máximo la luz natural, disminuyendo el consumo de luz artificial. Además, estos huecos permiten disfrutar de vistas al exterior desde cualquier ángulo de la casa. El programa de necesidades de la vivienda se compone de salón-comedor, cocina, despacho y baño en planta baja, y tres dormitorios y dos baños, uno de ellos en suite, en planta piso.

Todas las estancias se orientan a sur, obteniendo las mejores vistas a la bahía de Palma, y la mejor respuesta bioclimática. En la planta piso se distribuyen dos terrazas pergoladas. La mayor de ellas tiene un único acceso por el dormitorio principal, lo cual le otorga una mayor privacidad. Mientras que los otros dos dormitorios acceden a la terraza de menor superficie. Estas terrazas forman los porches en planta baja, que se han diseñado como una continuación del salón-comedor, dando así una sensación de mayor amplitud a la casa, relacionando el interior con el exterior.

Para ayudar a conseguir esta sensación de continuidad, la cocina tiene acceso tanto al comedor interior como al comedor exterior, dominando las zonas comunes de la casa. La piscina, continuación del porche en planta baja, completa esta zona social de la vivienda, y se convierte en un elemento decorativo además de funcional, pues dispone de una iluminación de leds que va cambiando de colores, creando un ambiente relajado de cromoterapia, especialmente por la noche, cuando los colores se reflejan en la fachada.

El límite de superficie construida que fijaba la normativa hizo optimizar al máximo los espacios para poder conseguir el programa solicitado, reduciendo las zonas de circulación, y diseñando soluciones ingeniosas, como un conducto que comunica la planta piso con la lavandería ubicada en la planta sótano, lo que permite a los usuarios depositar cómodamente la ropa sucia en su lugar, sin necesidad de bajar por las escaleras. La escalera que comunica las dos plantas se recorre tras un gran ventanal, que ilumina de manera natural los núcleos de circulación de la vivienda, y a la vez permite disfrutar de las vistas a la vegetación existente tras la vivienda, además de favorecer la sensación de amplitud y de reducir el consumo de luz artificial.

En el interior se repite el contraste entre el blanco y el negro, dominando las carpinterías exteriores negras y la madera lacada en blanco de las carpinterías interiores. Los colores los ponen los complementos, como los cojines, los cuadros, los elementos decorativos, las toallas en el baño, incluso las servilletas. Una obsesión maravillosa por el cuidado, por el detalle.

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