Enlace matrimonial

Una boda de ensueño para la heredera de Porcelanosa

María Colonques contrae matrimonio con el farmacéutico castellonense Andrés Benet en Villarreal

12.10.2013 | 16:04
Una boda de ensueño para la heredera de Porcelanosa

La elegancia y el glamour se dieron cita este viernes en uno de los eventos sociales del año. Como si de un estreno de Hollywood se tratara, los invitados al enlace entre María Colonques, directiva del grupo Porcelanosa e hija del presidente de la firma azulejera Manuel Colonques, con el farmacéutico castellonense Andrés Benet, desfilaron por la alfombra roja instalada en las inmediaciones de la iglesia arciprestal de Villarreal, donde se celebró el enlace.

Con cierto retraso, unos cuarenta minutos, llegó la novia en un Rolls Royce que paró en el cruce de las calles Comte Albay y Sant Roc, que da acceso a la iglesia, donde María recibió el cariño de los centenares de vecinos que desde primera hora de la tarde se agolpaban en las zonas habilitadas, o en los balcones de los edificios del recorrido que arrancaba en la plaza Mayor de la ciudad, aunque algunos invitados se acercaron en coche hasta prácticamente la entrada a la iglesia.

María Colonques, que como manda la tradición llegó del brazo de su padre, lucía un precioso vestido del diseñador libanés Elie Saab en palabra de honor, color crudo, con cristales, una cola de cuatro metros y doble velo, también adornado con destellos brillantes. Cinco minutos antes hizo su entrada en el templo el ahora marido, Andrés Benet, del brazo de su madre y madrina que apostó por un tono gris claro para su vestido, que acompañó con un discreto tocado con rejilla y un clutch.

Poco antes de la llegada de los novios hicieron su aparición Isabel Preysler, que lucía un vestido blanco con lunares, chantilly y torera negra, junto a su hija Tamara Falcó con un vestido minifaldero con estampado floral en rojo, que no dudaron en saludar al gentío que las aclamaba.

Delfina Sanz, la madre de la novia, se fundió en un afectuoso abrazo con Isabel, muestra de la relación entre ambas. Hacía solo unos minutos que habían llegado al enlace otro de los hijos de la que durante muchos años ha sido imagen de Porcelanosa, Ana Boyer, que también apostó por un vestido corto en color rosa y un pequeño clutch a juego, y Julio José Iglesias. Pero el goteo de rostros conocidos fue constante. Una de las invitadas que despertó más simpatías fue la Duquesa de Alba que llegó junto a Alfonso Díez.

La madre de la novia y el padre del novio, que aguardaban a la entrada de la iglesia, acudieron a saludarla. Uno de los primeros en llegar a la iglesia fue Jaime Peñafiel con su pareja al que siguieron el empresario Tomás Terry y Tere Pickman; Curro Romero y Carmen Tello junto al hijo de ella; Enrique Solís; y el político José Bono que estuvo acompañado por José Benlloch, alcalde de Villarreal. Casi a la vez llegaron el modelo Andrés Velencoso y el cantante Carlos Baute junto a su mujer.

La actriz Amaia Salamanca, que lució embarazo, llegó acompañada por su pareja, el empresario andaluz Rosauro Varo. Tampoco faltó la representación taurina con los diestros Cayetano Rivera, que acudió sin su novia, la modelo y presentadora Eva González, y José Mari Manzanares que sí estuvo acompañado por su mujer Rocío Escalona.

Respecto a los representantes locales y provinciales, por la alfombra pasaron el concejal del PP en Castelló Miguel Ángel Mulet; José Luis Gimeno, José Vicente Roca; el presidente del Villarreal CF y el vicepresidente del club, Fernando Roig y José Manuel Llaneza, respectivamente. Tampoco faltaron a este enlace la otra parte de Porcelanosa, la familia Soriano como Asunción Manzanet, viuda del fundador de la compañía José Soriano, así como su hija María José Soriano.

A las cinco de la tarde, y con el repique de las campanas, las Rosarieras, abrieron las puertas del templo en el que se habían instalado árboles junto al pasillo central, y empezaron a llegar los primeros invitados, de los más de 600 previstos, entre los que se encontraban trabajadores de Porcelanosa y otras personas 'anónimas' de la localidad.

Tras la celebración religiosa, que finalizó entorno a las ocho y cuarto de la tarde, los invitados se trasladaron a Valencia para cenar en en el Palau de les Arts Reina Sofía.

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