18 de febrero de 2018
18.02.2018
Pensamientos animalistas

Relacionarnos con nuestros animales

18.02.2018 | 18:37
Una relación sana con nuestra mascota se logra al compartir nuestra vida respetando su espacio y su esencia.

A la hora de relacionarnos con los animales con los que compartimos nuestra vida, podemos hacerlo estableciendo tres tipos de relaciones diferentes: fusional, de separación o sana. A continuación, vamos a describir y explicar cada una de ellas, para poder tomar conciencia de la que estamos llevando a cabo y desde ahí, decidir si es lo que queremos seguir haciendo o preferimos cambiarla para mejorar ambas vidas y el trato que proporcionamos a nuestros animales. Aunque es algo que solemos hacer de manera inconscientemente, puede ser inadecuado y perjudicial para ambos. Cuando establecemos una relación fusional con alguien, significa que existe una relación de dependencia y que no sabemos estar sin la otra parte, ni dejamos que tenga su propio espacio. Invadimos todas las áreas de su vida, no respetando su derecho a la individualidad. En el caso de los animales, esto se correspondería con responsables sobreprotectores que no permiten a su animal desarrollar su propia esencia (por ejemplo: no les sueltan en el parque para que jueguen con otros perros, no les dejan mancharse barro...).

La relación de separación es cuando las dos partes no comparten tiempo ni espacio. Sería el caso de los animales que, por ejemplo, están en fincas o permanentemente en el jardín, sin compartir nada con su responsable. Esto supone unas carencias emocionales y afectivas para dicho animal que le daña de forma grave a nivel psicológico.

Y por último, tenemos la relación sana, que es la más adecuada a la hora de relacionarnos con cualquier ser y que en el caso de los animales, que no tienen elección porque somos nosotros los que decidimos por ellos, es aún más positiva y relevante. Es necesario tomar conciencia de cómo nos estamos relacionando con ellos para asegurar su bienestar. La relación es sana cuando compartimos nuestra vida con ellos, dedicándoles el tiempo y la atención necesarios, pero respetando su espacio y esencia. Es decir, les cuidamos y estamos con ellos el tiempo adecuado para establecer un vínculo emocional sano y cubrimos sus necesidades, pero les permitimos que desarrollen sus propias capacidades individualmente. Esto se consigue teniendo en cuenta nuestras necesidades y deseos, pero también los del animal.

*Victoria Lacalle es psicóloga

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine