Modelo de éxito

Kate Moss celebra sus bodas de plata en el mundo de la moda

La modelo británica lleva 25 años sobre las pasarelas y protagonizando numerosas campañas publicitarias

06.06.2013 | 09:14
Kate Moss celebra sus bodas de plata en el mundo de la moda

Kate Moss cumple 25 años en el mundo de la moda y sigue estando tan en boda como el primer día. Modelo camaleónica ha protagonizado portadas para las mejores publicaciones, desfilado para los grandes diseñadores y ha sido imagen de un sin fin de firmas.

Fue icono global antes de la globalización, antimodelo en la era de las supermodelos, referente de estilo en la pasarela y de polémica fuera de ella. La revista GRAZIA realiza un recorrido por los inicios de la modelo y su incursión en la meca del cine.

Inicios de una top model

Canija, patizamba, con la nariz picuda, los dientecitos torcidos y los ojos más separados de lo normal.

Admitámoslo: cuando Kate Moss arrancó su carrera era todo menos el sueño húmedo de un booker. De hecho, la hoy todopoderosa Sarah Doukas, que la descubrió a los 14 años embarcando en un vuelo de Nueva York a Londres, no ha tenido reparos en expresar la decepción que supuso verla alcanzar la mayoría de edad sin abandonar esos rasgos de pilla rescatada del suburbio de Croydon.

Sin embargo, un novato John Galliano supo apreciar esa rareza metiéndola en el casting de su primer desfile en París. Tenía 15 años. Corinne Day la puso a hacer el indio para la portada de The Face y todo cambió. La actitud se impuso a la perfección.

Marc Jacobs confesaría que aquella sesión le inspiró para la colección grunge que le valdría el despido de Perry Ellis. Calvin Klein la elevaría a icono situando su desvalida desnudez junto al cachas de MarkWahlberg. Ella misma asegura que en esa época estaba en conflicto con su cuerpo; cada vez que un fotógrafo le decía "quítate la ropa", se encerraba aterrada en el baño. Ganó confianza cuando su novio, el modelo convertido en fotógrafo Mario Sorrenti, realizó la icónica campaña de Obsession de CK con ella tirada en un sofá.

Desfiles míticos

En 1993, Versace la escogió para abrir su desfile. Su figura destacaba entre las superamazonas de la pasarela, precisamente, por ser la más corriente.

Saltaba de arrasar las suites del Ritz de París junto a su íntima Naomi Campbell a quemar las noches de Miami, alojándose en la mansión de Gianni. Su relación con Johnny Depp (del 94 al 97) se convirtió en la respuesta grunge a la sonrisa profidén que esgrimía Richard Gere junto a la hiperatlética Cindy Crawford.

En una entrevista reciente, con motivo del lanzamiento de Kate, el libro retrospectivo de sus 25 años de carrera, la top rompía al fin el silencio. Decía que tras aquel noviazgo su vida se había convertido en un mar de lágrimas, que a duras penas encontraba en quién confiar realmente y que fue Depp quien le suministró las mejores consignas sobre la fama: "Me dijo, 'nunca te quejes, nunca te expliques'. Por eso no uso Twitter ni nada por el estilo. No quiero que la gente sepa siempre lo que es cierto y lo que no sobre mí. Eso es lo que contribuye a mantener el misterio".

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