Modista español

Juan Vidal, el diseñador de moda

"Nunca me imaginé que llegaría hasta aquí", asegura el creador alicantino, que triunfó en la Pasarela Cibeles

25.10.2013 | 14:54
Juan Vidal.
Juan Vidal.

"Estoy muy inquieto. Muy contento y, a la vez, muy alerta". Así define Juan Vidal el huracán que lleva viviendo en los últimos meses. El joven diseñador alicantino ha roto con la mala suerte del 12+1 y se ha situado entre los más grandes. Concurso en el que participa, concurso en el que se lleva la victoria. Una de las más sonadas fue en el prestigioso ´Who´s on next?´, que otorga la revista ´Vogue´. Hace pocas semanas, en su debut en la Mercedes-Benz FashionWeek de Madrid, se impuso ante los diseñadores consagrados llevándose el premio a mejor colección de la 58ª edición de la pasarela.
 
Juan Vidal (Elda, 1980) nació con el hilo y la aguja cosidos a sus manos. Siendo la cuarta generación de sastres dentro de su familia, su nombre parecía venir predispuesto a estar escrito con letras mayúsculas en la moda y parece que está yendo por el buen camino. "Mis padres tenían una tienda multimarca que vendía piezas de grandes diseñadores y desde muy pequeño me cautivó ese ambiente. Desarrollé un gusto, un olfato y un tacto por la moda, y todos esos conocimientos que adquieres de niño te tienen que aflorar en algún momento".
 
"Me dedico a lo mismo que se dedicaban mis padres, pero de una forma completamente diferente. Yo veo la moda como algo creativo. Me gusta la ilustración, desarrollar prendas y estéticas. Por eso, aunque empecé por Bellas Artes, acabé en una escuela de moda en Barcelona", recuerda. Allí conocería a Asier Tapia, que sería su tutor y el impulso que le faltaba para dar el salto dentro de la moda. "Teníamos gustos muy similares y formas parecidas de trabajar. Él decidió por mí y me presentó a un concurso". Era el año 2005 y Juan Vidal se llevaría su primer premio a casa, el de mejor colección en la cita para diseñadores emergentes de la Ciudad Condal. Después vendría su debut en la desaparecida Pasarela de Barcelona, la presentación de su primera colección completa de vestidos de novia en la ´Barcelona BridalWeek´ y su presencia en el EGO –la pasarela para jóvenes diseñadores– de Cibeles, en 2008, y su primer desfile en el OFF de esta pasarela, en 2012.
 
"Ha sido una temporada de presión absoluta". A pesar de las buenas críticas que se llevó Marguerite, su propuesta para el verano de 2014 basada en la figura de Marguerite Duras y con la que obtuvo el premio a mejor colección de la última edición de Cibeles, Vidal no está satisfecho. "Todos somos humanos y siento que la colección no está al cien por ciento completa, no estoy totalmente orgulloso de ella. Pero me ha servido para darme cuenta de que esa constancia y ese cuidado de los detalles son mis principales virtudes, y por eso el jurado y la crítica han creído en mí".
 
Y añade: "Siempre he luchado por hacer algo en lo que creía y un trabajo bien hecho, pero nunca me imaginé que llegaría hasta aquí. Pero aunque, por una parte, tengo este éxito mediático, por otra, en mi casa sigo teniendo un caos que no sé muy bien cómo organizar, así que sigo viviendo una vida más o menos normal y encajando poco a poco todo lo que me está pasando".
 
Siente que gracias a los reconocimientos por fin ha conseguido hacerse un hueco. "Ahora estoy en el punto de mira, de repente existo, estoy en el mapa". Pero la fama repentina no ha hecho que cambie nada en su día a día. "Continúa todo como lo tenía, a lo mejor pequeños movimientos que antes tenía miedo a hacer, pero muy modestos. Todo sigue muy pausado". Entre esos proyectos que tenía pensado sacar adelante estaba el de abrir un estudio en Madrid. "Llevo un tiempo con esa idea y hasta lo conté a la prensa, pero ahora cuento una nueva noticia: no lo voy a hacer", anuncia entre risas. La razón que le ha llevado a cambiar de idea es la razón que le ha hecho llegar hasta donde está: no querer ser algo que no es. "Siempre he sabido cuál era mi sitio. Mi familia dejó lo que hacía por apoyarme y que sacara adelante mi propia firma, eso es una responsabilidad muy grande. Hasta que he llegado hasta aquí he sido muy consecuente con mi estilo, con mi esencia y con la forma de entender la moda. Ahora es cuando empiezo a permitirme licencias, pero ha sido una evolución muy paulatina. He ido enriqueciendo mi lenguaje de moda hasta encontrar el equilibrio. Pero ese equilibrio, que creo que es lo que ha gustado a los jurados, es lo que empieza a cansarme". Sus colecciones son coherentes, sobrias, elegantes€, "pero me lo estoy replanteando todo, ya no quiero esto".
 
Está completamente inmerso en su proceso creativo. "Soy una esponja en este momento. Estoy hipersensibilizado con el entorno, con el cine que veo, con el ambiente en el que me muevo, con lo que leo€, es un todo para dentro. Como soy muy inquieto y me parece que todo está hecho, hago un cóctel de cosas completamente diferentes pero que me despiertan algo, pequeñas piezas que me sirven para crear algo nuevo. Aunque mis prendas parecen ordenadas, yo soy un auténtico batiburrillo", bromea. Su amor por lo multidisciplinar lo demuestra hasta en el nombre de sus colecciones, todas con nombre de mujer. "No me gustaba la idea de poner un nombre sin sentido. Tampoco el de una película o una canción, porque era una colección. Así que a la primera le puse el nombre de Eva. Aunque parecía que era una alusión a la primera mujer, se refería a las siglas que utilizan los astronautas para salir fuera de la nave en el espacio. Pero me gustó ese doble sentido, me quedé tan enganchado que lo he buscado en todas las colecciones, y estoy muy contento con la decisión que tomé", asegura.
 
Diseña para mujeres reales. "Concretas y abstractas al mismo tiempo. Que les gusta divertirse con la ropa pero que son sofisticadas. Es un producto chic pero real, las mujeres que lo compran saben llevarlo a su terreno y entienden ese mensaje que hay en él". Un binomio que Vidal refleja a la perfección. Sus toques creativos, ilusionistas e incluso supersticiosos –guarda un vestido de cada colección como amuleto– se complementan con su realidad diaria, marcada por el trabajo, el buen hacer y unas aspiraciones comedidas.
 
"La esencia sigue siendo la misma. Recuerdo mi primer desfile como algo impactante, se pasó sin que me diera cuenta, y me ha pasado lo mismo en el último. Tengo al lado un grupo de gente que me ha acompañado siempre, porque hubo momentos muy difíciles en los que me replanteaba todo. Gracias a todo eso he aprendido que, aunque algún día no pueda seguir con mi firma, mi sitio está en la moda. Siempre estaré relacionada con ella de alguna manera, haga lo que haga".

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