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Madrid Fashion Week

María Ke Fisherman, una experiencia religiosa

La firma presenta una propuesta en la que convive el mundo místico de las monjas con los camiones y el asfalto

18.09.2016 | 20:18
María Ke Fisherman, una experiencia religiosa

María Ke Fisherman, dúo de diseñadores formado por María Lemus y Víctor Alonso, en el universo de la moda hacen lo más difícil, "crear tendencias", según se ha visto hoy en la cuarta edición de la pasarela madrileña, donde ha mostrado prendas de ganchillo de líneas "muy afiladas".

Les gusta arriesgar, vivir al borde del precipicio. "Nosotros arriesgamos, no somos conformistas", ha explicado hoy a EFE Víctor Alonso que, junto a María Lemus, es capaz de inventar estampados, siluetas comprometidas y descontextualizar prendas, en definitiva tendencias.

En esta ocasión, esta pareja creativa ha traído a la Mercedes-Benz Fashion Week (MBFWM) un propuesta en la que convive el mundo místico de las monjas de clausura con la potencia de los camiones y el asfalto.

Sobre la pasarela, sus diseños respiran libertad y proyectan buen rollo. El ganchillo artesano de las carmelitas onubenses se pone en la carretera en dirección a cortes afilados, largos evasé y siluetas túnica y "patrones arriesgados en los que se entrelazan varias capas" en el que las apariencias engañan, como una aparente falda que en realidad es un pantalón.

Esta pareja, que trabaja la napa por primera vez, muestra fabulosos jerséis de punto de "jacquard", en los que aparecen impresos los dos mundos a los que hacen referencia: los conventos y los motores.

María Ke Fisherman nació en el 2007. Desde entonces ha crecido mucho, ha vestido a actrices y cantantes como Katy Perry, Miley Cyrus o Lady Gaga, incluso se ha alzado con el Premio Nacional de Moda al Nuevo Valor 2016.

"Nuestro espíritu de superación no nos permite disfrutar de los premios", dice tímidamente Alonso, quien reconoce que los galardones otorgan prestigio: Ya no nos consideran unos chavales, locos por la cultura manga, sino creadores de tendencias".

Un oficio, que requiere esfuerzo, talento y un gran apoyo de la industria, además de una inversión económica. Mientras llegan esas ayudas, porque talento ya tienen, esta firma se apoya en la venta "on line" y en "showrooms" de Los Ángeles o Nueva York.

Los hermanos Muñoz, Aitor e Iñaki, que dan vida a la firma Ailanto, han llegado a Cibeles con la emoción de celebrar 15 años sobre la pasarela. "Da un poco de vértigo cuando echas cuentas y el resultado son 1.200 'looks' los que hemos presentado sobre la pasarela", desvela Iñaki.

Para celebrar este aniversario se refugian en Claude Monet porque han sentido que en el trabajo del pintor y el suyo había "conexión". "Él empezó de una manera realista a dibujar jardines, para luego desdibujar formas y colores", explican.

Con su nueva colección rescatan esa esencia impresionista, la que marcó sus comienzos en el mundo de la moda. "Queremos que nuestros diseños sean aún más identificables, que lleven nuestro sello personal" en texturas, colores y estampados.

Un código que revisan cada seis meses y en el que siempre imprimen una evolución, en esta ocasión para desarrollar una colección más romántica, con estampados que rescatan nenúfares y pinceladas de acuarelas, además de reflejos sutiles de las flores y los pájaros sobre un estanque, dibujos que dan a la tela profundidad.

La noche está más presente que nunca en esta colección con vestidos de minucioso trabajo, entallados en el cuerpo y terminados en cola.

"Es una colección de detalles, con un ligero toque lencero", apunta Iñaki, en la que también aparecen trajes de silueta entallada en la chaqueta y pantalones de pata de trompeta aderezados con blusas muy masculinas.

Plisados cosidos de manera artesanal y volantes son el complemento perfecto para vestir a una mujer "romántica, pero sin nostalgia".

La cordobesa Juana Martín lleva la luz al verano con el blanco, el color predominante en su colección en un intento de llevar el encalado de las paredes de Andalucía a los textiles, y haciendo un guiño a Grecia y su luminosidad.

Linos, algodones, popelín y lúrex que "envuelven a la mujer", dice la creadora, en un verano que también viste de colores intensos y en el que propone vestidos camiseros de corte "masculino" para vestir la mañana y "un jardín bordado sobre tul" para la noche.

Por la mañana, la diseñadora Amaya Arzuaga, que se plantea un cambio de rumbo en su universo, ha subido a la pasarela las piezas más representativas de su trayectoria.

En un ejercicio de reflexión, de estudiarse a sí misma, Arzuaga vuelve a su punto fuerte, la geometría, protagonista absoluta de prendas icónicas que ha revisado. "He procurado que el volumen y el movimiento sean muy visuales", cuenta la diseñadora.

Teresa Helbig celebró su veinte aniversario en la moda, un mundo que descubrió desde bien pequeña junto a su madre también costurera. Helbig enamoró con una colección plagada de detalles preciosistas con acordes de alta costura.

María Escoté apostó los colores, cultura y estética China en la colección en la que conviven estampados de la mitología oriental como dragones y serpientes con tejido denim o tules bordados con flores exóticas.

Maya Hansen ha volcado su pasión por los patines y presenta el corsé, su pieza por excelencia, en una versión más de "calle y deportiva". Piezas explosivas, flexibles y atrevidas, que en ocasiones se acercan al baño, con colores intensos como el amarillo, el azul o el morado.

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