Salud laboral

El estrés que esconde el perfeccionista

La búsqueda de la perfección y la obsesión por ser el mejor crea situaciones incontrolables en el trabajo

11.06.2015 | 18:50
El perfeccionismo puede llevar al estrés.

Aunque el perfeccionismo supone un deseo de hacer bien nuestro cometido en el ámbito laboral depende del tipo de profesión que se realiza para que éste sea considerado un elemento de maestría en cuanto a los resultados obtenidos o un signo de inseguridad que impide una correcta relación con los compañeros.

Según explica a Infosalus Frances Quer, secretario de la Sección de Psicología de las Organizaciones y del Trabajo del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña, el perfeccionismo puede ser una parte del carácter o la personalidad aunque a veces puede esconder algo que imposibilite a actuar de forma normal.

Para el psicólogo, en la sociedad se tiende a pensar que el perfeccionismo es un valor al que tenemos que aspirar, existe la tendencia a convertirlo en un estándar social y esto crea problemas en algunas personas que no están seguras de sí mismas.

"Un cirujano debe ser perfeccionista pero un director general no puede conocer a la perfección todos los departamentos de la empresa, sino que más bien debe tener una visión más global", comenta Quer.

En el perfeccionismo se encuentra implicado el concepto de nosotros mismos. Si este es positivo y nos aceptamos, existe poco juego para las presiones sociales. Pero en aquellas personas en las que existe cierto déficit en el autoconocimiento y en cómo nos aceptamos pueden existir problemas. Según señala el especialista, "si no nos aceptamos podemos ser más influenciables".

En relación con nuestra autoestima, si esta es buena nos lleva a una autoconfianza que nos capacita para alcanzar nuestras metas pero si no fluyen bien estos conceptos de búsqueda interior es cuando se presenta el malestar.

El perfeccionismo puede ocasionar problemas si influye de forma no positiva en las relaciones y en la actividad diaria. La mejor forma de combatirlo es saber cómo funcionamos como personas y en la triada de cómo pensamos, sentimos y nos comportamos. Por ello, ya que es posible, debemos influir en cómo pensamos, cómo generamos pensamientos y con ello cómo sentimos y nos comportamos.

"En la actividad profesional la persona en la que el perfeccionismo ocasiona problemas está sujeta a un fuerte estrés, presenta cuadros de ansiedad y síntomas que esconden grados de estrés elevados", aclara Quer.

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