07 de octubre de 2020
07.10.2020
La Opinión de Málaga
Desarrollo sostenible

Andalucía inicia tratamientos aéreos para luchar contra la procesionaria del pino

El insecticida que se empleará tiene un nivel de impacto muy bajo sobre la fauna - Unas 'cajas Copla' en los aviones monitorizarán todo el proceso

07.10.2020 | 17:09
Málaga será una de las provincias en las que Andalucía llevará a cabo el tratamiento contra la procesionaria.

La Junta llevaba seis años sin llevar a cabo este tratamiento

La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible ha iniciado los tratamientos aéreos previstos en el plan de lucha contra la procesionaria del pino tras seis años en los que la Junta no había realizado estas tareas. El actual Ejecutivo autonómico aplicará estas medidas de control de plagas en más de 54.000 hectáreas de toda Andalucía.

Las tareas comenzarán por las provincias (Almería, Cádiz, Granada y Málaga), donde es urgente el inicio de los trabajos debido a la situación en la que se encuentra la procesionaria en relación a su crecimiento, ha informado la Consejería de Agricultura por medio de una nota.

La prioridad responde a que el éxito del tratamiento depende del desarrollo del insecto y tiene su máxima efectividad cuando la aplicación coincide con las etapas larvales iniciales.

Las medidas se enmarcan en el Plan de Lucha Integrada que desarrolla la Consejería de Agricultura como responsable de la conservación y gestión de los recursos naturales que albergan las formaciones forestales.

El sistema de gestión integrada de plagas que lleva a cabo Desarrollo Sostenible se basa en la recogida de información de campo, cuyo análisis establece si es necesaria la ejecución de alguna de las medidas de control que contempla el plan.

Los pinares suelen aparecer como formaciones arbóreas que cubren grandes superficies, presentan condiciones diversas en cuanto a exposición al viento, temperatura y humedad, y se encuentran en zonas de difícil acceso por presentar una orografía irregular.

La única manera de llevar a cabo un control efectivo de la población de procesionaria son los medios aéreos.

El empleo de varias aeronaves permite actuar de forma simultánea en bloques muy distantes donde el insecto se encuentre en el mismo estado de desarrollo.

Los técnicos especialistas de la Dirección General de Medio Natural, Biodiversidad y Espacios Protegidos controlan de manera continua las condiciones ambientales en las que se realiza cada vuelo, desde el despegue del avión hasta la vuelta a tierra, con el fin de garantizar una adecuada aplicación del producto.

Además, estos equipos de expertos son también los encargados de coordinar los tratamientos atendiendo a los protocolos recogidos en el Plan de Lucha Integrada.

Para desarrollar esta labor, el equipo cuenta una aplicación informática desarrollada por la propia consejería denominada 'Coplas', que permite realizar un seguimiento de los tratamientos fitosanitarios aéreos a través de unos dispositivos ubicados en los aviones.

Estas 'cajas Copla' registran el trayecto de las aeronaves durante los vuelos de tratamiento y el caudal de producto vertido en la fase de descarga.

Una vez concluida la aplicación, el personal de Desarrollo Sostenible puede procesar todos estos datos mediante un sistema de información geográfica (SIG), que permite conocer con detalle el área tratada y el porcentaje de cobertura logrado frente a lo planificado.

El insecticida biológico empleado en estas actuaciones (Bacillus thuringiensis en suspensión acuosa y a ultrabajo volumen) supone un impacto mínimo sobre la fauna auxiliar por su especificidad y tiene una persistencia reducida en el medio ambiente.

La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) es una plaga defoliadora endémica, presente en todos los pinares andaluces, que produce una pérdida de hoja que debilita al pino.

Este insecto es incapaz de acabar con el ejemplar por sí solo aún con repetidas infectaciones, pero reduce el vigor del árbol haciéndolo susceptible a otros agentes.

Al margen de este impacto en los pinos, el efecto más nocivo que produce la procesionaria se deriva del carácter urticante de sus orugas sobre animales y personas, que pueden condicionar el aprovechamiento silvícola del pinar y su uso social al provocar reacciones alérgicas importantes sobre trabajadores o usuarios.

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