Cajasur cerró el 2019 con un beneficio de 22 millones de euros, ahora auguran una caída superior al 30% en el 2020. Nada que ver, no obstante, con los 596 millones de euros que perdía en el 2010, antes de su intervención

Ya han pasado más de 10 años de las turbulencias que llevaron a Cajasur a su intervención y adjudicación por el Banco de España a la entonces BBK. En plena pandemia, el consejero delegado de Cajasur, Joseba Barrena saca a relucir muy pronto en esta entrevista el concepto de prudencia: «Hemos sido prudentes y hemos constituido las provisiones de manera que todo lo que se ha puesto de manifiesto por la pandemia se ha recogido en las cuentas». Ya en junio incrementaron esas provisiones un 100%, ahora Barrena asegura que fueron «más conservadores de lo que luego ha sido preciso llevar a la práctica».

¿Se puede medir el impacto de la pandemia en función del tamaño de las provisiones?

Las nuevas normas contables te calculan las provisiones no conforme a lo que ha pasado sino conforme a lo que se prevé que va a pasar y una pandemia es un escenario no conocido en la economía moderna. Si el proceso de vacunación fuese exitoso y se produjese en el medio plazo un aplanamiento de los contagios, también los escenarios macroeconómicos lo reconocen de forma inmediata y las provisiones que habíamos cuantificado pasan a no ser necesarias. La cuenta de resultados se ve sometida a mucha volatilidad.

¿Se ha prestado el dinero a quien realmente lo necesitaba?

En banca, como en todos los sectores, hay de todo. Hay entidades que tienen una ortodoxia a la hora de gestionar su negocio más alta que otras. Puedo garantizar que Cajasur y el Grupo Kutxabank somos grupos financieros que tienen oficio bancario bien asentado, muy sólido, con una prudencia claramente por encima de la media, tenemos un perfil de riesgo medio bajo y una política crediticia muy rigurosa. En estos diez años hemos pasado de una morosidad del 21% al 3,53% con el que hemos cerrado este año, por debajo de la media del sector financiero español. A medio y largo plazo, los números quitan y dan razones. Dicho eso, cuando han venido circunstancias excepcionales en las que nuestros clientes han necesitado ayuda, tenemos la obligación profesional de buscar la mejor solución para cada cliente. Cuando un cliente tiene un problema, nosotros tenemos un problema.

¿Han detectado ya este año un aumento de la morosidad?

Sí, un poquito. La morosidad se sirve siempre en plato frío. Cuando se da un crédito y te has equivocado no se manifiesta a los seis meses, sino más tarde. Ahora mismo la morosidad está anestesiada, narcotizada porque todos los planes de ayuda que la banca ha activado, de manos del Gobierno y del Banco Central Europeo, han posibilitado moratorias hipotecarias y personales. Hemos hecho 4.700 moratorias por un importe de 344 millones de euros. Durante este periodo es difícil que se pongan de manifiesto impagos, se verán cuando venzan esas moratorias.

¿Qué previsión tienen?

Recordemos que usamos estos modelos matemáticos que no tienen las pautas aprendidas del pasado, pero nuestra previsión es que de un 3,53% la morosidad pasara a incrementarse medio punto.

El colchón de los ERTES no será eterno, ¿qué ocurrirá sin ellos o sin los ICO?

Nosotros hemos utilizado el mismo criterio de concesión de riesgos, aunque esté avalado por el ICO, como si estuviera con un riesgo directo por Cajasur. No prevemos que tenga una morosidad muy diferente a lo que es nuestra cartera natural, cosa que otras entidades, entendemos que han tenido otro tipo de políticas. Hemos dado dinero a todos aquellos clientes que lo han necesitado y siempre y cuando el análisis del riesgo hacía recomendable esa concesión, porque no sirve de nada una huida hacia adelante dando un crédito que sabes que no te lo van a devolver. Hemos dado en torno a 1.400 préstamos ICO, 87 millones de euros, principalmente a pymes y autónomos.

¿Qué pasará si no somos capaces de frenar pronto la curva de contagios?

Hay que diferenciar aquellas empresas que tienen viabilidad en su negocio, pero que tienen una dificultad transitoria. Eso es financiable: te apoyo para cruzar este desierto, pero si el tema es de fondo, de falta de viabilidad, eso no se puede arreglar con créditos. Un crédito otorgado a una empresa en esas condiciones es un crédito que va a ser fallido. Todos aspiramos a que se recupere la actividad, me atrevería a vaticinar un 2021 en el que habrá una reactivación económica, no lo suficientemente enérgica como para compensar lo perdido en el 2020, pero se va a notar. El programa de vacunación permitirá que vuelva la actividad económica.

«Ahora mismo la morosidad está anestesiada, narcotizada por los planes de ayuda»

¿Cómo se está comportando el mercado del ahorro?

Pues es explosivo, los crecimientos son espectaculares. En escenarios de incertidumbre como el actual, la gente tiende a ahorrar. También se produce un mayor ahorro porque hay un menor gasto. El ahorro por seguridad será transitorio, y en cuanto desaparezcan las incertidumbres, ese ahorro puede ser gasto o inversión y mueve la economía, y estamos deseando que eso ocurra.

¿En el 2021 será más difícil acceder a una hipoteca?

Con lo vivido en el 2020, confinados y con la actividad castigada por la menor movilidad, la producción hipotecaria ha superado los 900 millones y un 8,5% más que en el 2019. En la medida que el sector inmobiliario atenúe su crecimiento, lo haremos nosotros, porque vamos a remolque. Pero ni con mucho el sector inmobiliario creció en el 2020 lo que nosotros crecimos en producción hipotecaria, eso quiere decir que hemos ganado cuota de mercado a nuestros competidores. Y nadie nos regala nada, los clientes que firman con nosotros han comparado con 4 o 5 entidades seguro.

¿Cajasur, o el grupo, se verá inmerso en algún proceso de fusión?

No estamos inmersos en ningún proceso de fusión, obviamente observamos cómo está el mercado, las cosas que ocurren y analizamos las operaciones que se hacen porque, queramos o no, también pasan por nuestras mesas, pero en el momento actual no tenemos ningún proyecto entre manos, estamos intentando gestionar de la manera más eficiente posible esta crisis para garantizar que se dañe lo menos posible la capacidad de generar fondos y beneficios, pero obviamente nos está costando sacrificios como a toda la banca.

¿Cuál es ahora el principal negocio de Cajasur?

Somos un banco comercial esencialmente minorista, las familias y los autónomos y los pequeños comercios nos absorben el 85% de nuestra actividad, y luego tenemos un negocio de grandes empresas e instituciones públicas. A las familias, somos un banco hipotecario. En Andalucía hemos pasado a ser un banco de referencia, teniendo un 11% de la cuota de oficinas, tenemos un 15% de la cuota de hipotecas en el 2020. En el 2015 esa cuota era del 7,5%, en seis años hemos duplicado la cuota de mercado de la producción hipotecaria. Lo sabemos hacer muy bien y tenemos una cosa bien clara: nuestra estrategia es ser los líderes en Córdoba y ser los referentes en Andalucía. Para el grupo, Cajasur es una apuesta estratégica. Está desarrollando una política de gestión muy buena, estamos siendo recibidos por los clientes de una forma muy buena, y no aspiramos a ser el banco más grande sino el mejor para nuestros clientes y para nuestro entorno social. Tenemos el ratio de morosidad más bajo del sistema financiero español y con esa filosofía nos estamos haciendo con una cuota de mercado de reconocimiento de los supervisores, las agencias de renting y, lo más importante, de nuestros clientes.

«Estamos tremendamente satisfechos, pero el camino ha sido más duro de lo previsto»

¿Fluirá el crédito en esta crisis?

El crédito debe fluir porque es la sangre que mueve la riqueza en la economía y si no hay crédito no hay proyecto empresarial, pero ha de hacerse con el rigor necesario para que razonablemente vayan a ser devueltos en plazo. Que luego el devenir se complica, pues estamos para buscar soluciones de deuda, refinanciación. En la anterior crisis inmobiliaria el crédito inmobiliario se satanizó y Cajasur y Kutxabank en ningún momento paralizaron la concesión del crédito inmobiliario, pero bien concedido. En los 10 años de vida del nuevo Cajasur Banco, ni un solo préstamo inmobiliario ha resultado impagado o dudoso.

Se habló mucho de la identidad andaluza de la caja. ¿Cómo lo ve tras estos diez años?

Somos un banco regional con gran arraigo en nuestro territorio, y ese arraigo es el que genera valor a la sociedad. Esa seña de identidad de que el cliente considera Cajasur como algo suyo es valiosísimo y queremos seguir preservándolo. El país y el sector económico deben mucho a las antiguas cajas de ahorros, fue una forma de universalizar el servicio financiero en España. Hemos cambiado mucho jurídicamente porque la normativa nos ha obligado, pero esencialmente para seguir siendo lo mismo. Aquellas comunidades autónomas que han perdido su antigua caja de ahorros o su banco con arraigo local lo van a llorar durante generaciones

¿En Cajasur banco queda un poso de la caja?

Sin lugar a dudas. En el 2020 hemos dado un golpe de timón a la Fundación Cajasur porque con las carencias que se han puesto de manifiesto hay que primar a las personas. Tenemos una actividad asistencial, deportiva y cultural muy importante. Revertimos a la sociedad esos beneficios que no se capitalizan. Y el Palacio de Viana es un modelo de oferta turística que complementa el elenco de monumentos de Córdoba.