Nicola Lorusso (1984) es epidemiólogo y miembro del Comité de Expertos de la Junta, un equipo de profesionales que ha cumplido un año desde su creación en enero de 2020 para llevar el seguimiento de la crisis de la Covid-19 en la región andaluza.

La Covid-19 cumple un año. ¿Cómo se ven estos últimos 365 días a través de los ojos de un epidemiólogo y que, además, es asesor de la Junta?

Esta pandemia ha supuesto todo un reto para el sistema de vigilancia epidemiológica de Andalucía. Recuerdo que, a finales de enero de 2020, realizamos un simposio sobre el brote de listeriosis, que cerraba, de alguna forma, una alerta sanitaria que había marcado de manera importante y recuerdo mi ultima presentación en la que anunciaba que claramente cada vez más son más frecuentes las alertas de salud pública y sobre todo aquellas que puedan tener un impacto en la salud de la población.

La gestión de la crisis recayó en las comunidades autónomas a partir del 21 de junio con el fin del estado de alarma. ¿Cómo fueron esos días?

Desde el primer momento, la adopción de medidas la hacíamos con principios muy claros: no podemos volver a un confinamiento estricto sin haber agotado todo el resto de medidas. Teníamos bien claro que recurrir a un nuevo confinamiento tenía que ser la última opción.

Después de tres olas epidémicas y con anuncios de una cuarta, ¿Se están repitiendo los mismos errores?

Las ondas epidémicas son distintas, cada una tiene sus particularidades. En la última onda epidémica que hemos vivido y que también se está controlando en Andalucía, claramente ha influido de forma importante el aumento de la movilidad y de los contactos sociales que se han vivido durante las festividades. Y este aumento se ha manifestado al cabo de las dos semanas, a mediados de enero, aunque las medidas que también se han puesto en marcha han logrado detener la cadena de transmisión. Somos conscientes de que las medidas que estamos aplicando funcionan cuando se reduce la movilidad y cuando se insiste en la reducción de los contactos sociales.

¿La relajación de las restricciones que buscaban «salvar la Navidad» fueron prudentes a nivel epidemiológico?

Las medidas se consensuaron en el Consejo Interterritorial por parte de todas las comunidades y posiblemente la adopción de medidas algo más restrictivas podrían haber beneficiado algo más y, de alguna forma, haber tenido un impacto positivo y mejor en evitar o, cuanto menos, no tener efectos tan de aumento tan exponencial como el que hemos vivido. No es fácil preverlo pero lo que sí tenemos que hacer es aprender para que no vuelva a ocurrir aunque claramente los retos cada vez son distintos.

«La capacidad hospitalaria sigue siendo crítica, no podemos pensar en relajar en exceso las medidas»

¿Sopesó el comité de expertos que esta apertura de la movilidad y las reuniones tuviera el efecto rebote de enero?

Poder prever no es fácil. Nosotros sabíamos que el aumento de la movilidad y de los contactos sociales son factores que influyen directamente en la transmisión del virus. También es cierto que seguían vigentes muchas medidas para evitar la transmisión del virus, como por ejemplo, el uso de mascarilla, el hecho de que se pudieran reunir un número limitado de personas, también haciendo mucho hincapié en las medidas de seguridad de uso a nivel doméstico... pero los factores que entran en juego son complicados de gestionar y posiblemente las medidas que se pusieron en marcha en Navidad podrían haber sido algo más restrictivas pero, incluso así, no podemos descartar que no se hubiese producido una tercera ola.

Con esta experiencia tan reciente, la pregunta es: ¿qué ocurrirá en Semana Santa? ¿Se va a valorar cierta relajación en las medidas, sobre todo en la cuestión de la movilidad?

Sabemos que nos encontramos en un período de mejora de los indicadores epidemiológicos en nuestro territorio pero también sabemos que tenemos que ser muy cuidadosos a la hora de no relajar en exceso las medidas. Siempre hay que hacer un balance riesgo beneficio.

Y cómo es ese balance para la Semana Santa ¿tendremos una situación como para permitir esa apertura?

Los indicadores epidemiológicos están bajando de una forma importante pero la capacidad asistencial, hospitalaria, en ocupación de camas de UCI y de agudos sigue siendo crítica en este momento, por lo que no podemos pensar en relajar en exceso las medidas puesto que no estamos en una fase en la que nos podamos permitir una mayor presión, seguir presionando los sistemas asistenciales.

¿Tendremos una cuarta ola en Andalucía para marzo?

Hay incertidumbre con respecto al futuro... posiblemente podemos tener a lo largo de las próximas semanas o próximos meses momentos en los que los indicadores epidemiológicos puedan verse alterados y al alza, pero influyen muchos factores, no solo los intrínsecos en nuestra comunidad. La prevalencia de la cepa británica cada vez tiene un porcentaje mayor en nuestro territorio por lo que no podemos descartar incluso un aumento de los casos debido a esta cepa más transmisible. Efectivamente, no podemos descartar que ocurran nuevas ondas epidémicas por lo que tenemos que seguir estrechando la vigilancia, apostando por las medidas preventivas basadas en la evidencia y que han resultado efectivas.

De no alcanzar la inmunidad de grupo en verano, ¿se tendrá que valorar continuar con restricciones como los cierres perimetrales a nivel de comunidad o incluso de provincia?

Entran en juego muchos factores, como la posibilidad de que lleguen más dosis, de encontrarnos en un momento epidemiológico más favorable…Si de cara al futuro podemos disponer de una mayor capacidad de vacunación, se podría ir pensando en realizar otro tipo de actividades que en este momento no están permitidas. Será clave lo que pase en las próximas semanas y en el próximo mes; será clave lo que pase en la primavera para avanzar hacia previsiones durante el verano.