El estudio ‘La realidad familiar en Andalucía 2021’, publicado por la Fundación Centro de Estudios Andaluces (CENTRA), constituye el primer estudio monográfico sobre esta institución realizado en Andalucía en el que se le pregunta a los andaluces y andaluzas sobre opiniones, actitudes y comportamientos de su vida familiar y privada. Dirigido por el profesor titular de Sociología de la Universidad de Málaga Luis Ayuso, en colaboración con las investigadoras del Centro de Investigación Social Aplicada (CISA), Olga Jiménez Rodríguez y Nadia Khamis Gutiérrez, es resultado de una encuesta que ha permitido adentrarse en el conocimiento de las familias andaluzas en un momento de profundas transformaciones de la realidad actual y testar diversas hipótesis sobre cambios de tendencia a nivel global.

La estructura familiar andaluza y el impacto de la COVID-19

En la estructura de los hogares andaluces, con un mayor número medio de personas por hogar que en el resto de España, se observa una tendencia similar hacia el envejecimiento, menor número de hermanos y más pluralidad de formas de vida familiar. En Andalucía hay una gran fortaleza de la cultura familiar de apoyo. Los andaluces creen que la familia es la que debe de prestar ayuda a sus miembros en el caso de que la necesiten, incluso por encima de los servicios sociales públicos o del mercado. Sin ir más lejos el 71% cree que la familia es quien debe hacerse cargo del cuidado de los mayores; de dependientes (61%); e incluso a la hora de pedir dinero prestado, los andaluces consideran que es preferible acudir a la familia que a un banco (57%). La familia se considera más importante que los amigos en todo tipo de apoyo, incluido el emocional.

La crisis de la COVID-19 ha afectado sobre todo a la economía de las familias, empeorando la situación de un 40%, principalmente la de los jóvenes de entre 18 y 34 años. También ha puesto de manifiesto nuevos debates sobre los efectos de trabajar o estudiar de forma online desde casa (un tercio a favor y otro en contra). Donde parece no haber tenido mucho efecto es en los deseos de tener hijos o nietos (71%), ya que se prevé un pequeño baby boom tras la pandemia. El estudio también constata que pasar tanto tiempo en familia parece haber mejorado la implicación de sus miembros en las tareas domésticas (21%), sobre todo en la generación más joven, al igual que mejorado la comunicación familiar (30%).

Valores familiares en Andalucía

Respecto a los valores, Andalucía sigue el mismo modelo que el resto de España. Se está comenzando a dar normalización a relaciones y formas de vida familiar que hace unos años no tenían nada de visibilidad. En este sentido, ocho de cada diez andaluces se muestran muy o bastante de acuerdo con que una pareja que vive de manera estable tenga los mismos derechos que una pareja casada; con el divorcio como opción a problemas conyugales; la monoparentalidad; la adopción por parte de parejas homosexuales o la libre elección de no tener hijos.

La dinámica de la vida familiar

La encuesta también aborda la forma en que se estructuran los proyectos de vida en pareja. Dos tercios de las personas que se encuentran en pareja están casadas (67,5%), el 82% a través de un matrimonio religioso y un 17% de forma exclusivamente civil. La cohabitación está también muy presente, un 28% se encuentran como parejas de hecho sin registrar y un 4,1% están registradas como tales.

En cuanto al reparto de tareas domésticas y cuidados, se evidencia la persistencia de diferencias por sexo, recayendo sobre la mujer la mayor parte del peso, aunque con cambios significativos entre la población más joven (entre 18 y 29 años), con una tendencia al reparto equitativo. Desciende el porcentaje de tareas realizadas tradicionalmente por la mujer como la limpieza, preparar la comida o el cuidado de familiares enfermos.

En la toma de decisiones persisten también diferencias por sexo, tendiendo a prevalecer el criterio de la mujer en temas como el reparto de tareas o el cuidado de los hijos. De lo que más se suele hablar es de la organización del dinero. En el 56% de los hogares es el hombre quien más aporta; en el 21% la mujer y en el 13% ambos por igual. En cuanto a su gestión, existe una tendencia a la existencia de una “bolsa común” en la administración, aunque con diferencias generacionales.

Las nuevas tecnologías han hecho que la comunicación familiar mejore pese al confinamiento. Si se comparan los datos para el total de España entre 2014 y 2021, el cambio es especialmente relevante, por ejemplo, en el caso de la comunicación con los abuelos, donde se percibe un aumento del 9% al 30%; pero también en la comunicación entre padres e hijos (del 15% al 28%), así como en la posibilidad de hacer cosas juntos (del 8% al 20%) o la comunicación de la pareja (del 12% al 21%).

Presencia y papel de los hijos

De los resultados de esta encuesta se desprende una importante disonancia entre el número medio ideal de hijos (2,38) y el real (1,59). Las personas de 35 y 64 años que residen en las capitales de provincia tienen menos probabilidad de tener hijos que si habitan en localidades de menor tamaño. En las mujeres jóvenes, la variable que más discrimina es el nivel de estudios, teniendo las andaluzas universitarias la mitad de hijos que el resto de mujeres con niveles educativos inferiores (22% frente a 44%).

Las razones por las que no se tienen hijos se observan por grupos de edad: los menores de 29 años dicen ser demasiado jóvenes (59%); entre 30 y 39 años, se argumenta principalmente no reunir las condiciones económicas necesarias para tenerlos (21%); en el grupo de 40 a 29 años, no tener o haber tenido la estabilidad de pareja (26%) y elegir libremente no ser padres o madres (13%); y entre más de 50 años, no haber podido tener hijos biológicamente (19%).

Los jóvenes, los grandes damnificados

El análisis por grupos de edad indica las dificultades económicas para tener hijos de las nuevas generaciones. En la generación de personas más mayores, el 93% de los hombres se encontraba trabajando a tiempo completo en el momento del nacimiento de su primer hijo, y solo un 1,3% afirmaba estar en paro. Estas cifras contrastan significativamente con los jóvenes padres andaluces, sólo el 68% se encontraba trabajando en el momento del nacimiento de su primer hijo a tiempo completo y un 16% estaba en paro. Esta situación es más negativa si se analiza el caso de la mujer: en las madres más jóvenes, solamente el 35% tenía trabajo a tiempo completo, un 15% a tiempo parcial, y una cifra de desempleo del 36%.

La emancipación tardía y la falta de oportunidades y expectativas en muchos de los jóvenes se ve en buena medida compensada por la convivencia cómoda en los hogares. Las principales fuentes de conflicto entre padres e hijos que más afloran son la falta de colaboración en casa (59%); el rendimiento por estudios o trabajo (39%); y la falta de comunicación (29%). Para las nuevas generaciones, la figura de los abuelos juega un papel fundamental como transmisores de la cultura familiar, pero principalmente como elemento instrumental: el 45% ha recibido de ellos ayuda económica; el 36% ayuda con el cuidado de los hijos y, en menor medida, también realizan funciones de apoyo al estudio, en el 30% de los casos.